19 may. 2013

Patty Griffin, emotivas raíces norteamericanas



KEPA ARBIZU

Patty Griffin es la dueña de una de esas voces que son capaces de fascinar nada más escucharlas. Dulce y “blanca” pero con una gran intensidad, la estadounidense ha hecho de ella, como no podía ser de otra forma, una de sus grandes virtudes. La otra, esencialmente, y que conforma su perfil artístico, es saber llevar a su terreno la música de raíces norteamericanas. 

Tras seis años sin material nuevo, desde aquel ‘Children Running Through’, aparece ahora con un nuevo trabajo, ‘American Kid’. En medio de ese tiempo realizó con solvencia un disco dedicado a los clásicos del gospel. Un trabajo, el nuevo, realmente emotivo, ya que en su interior guarda una dedicatoria al fallecimiento de su padre y por extensión una reflexión más genérica sobre la muerte y la ausencia. 

Al margen de la carga sentimental que guarda el álbum hay otro detalle que llama la atención, y es que estilísticamente se centra de manera casi total en un folk-country clásico y predominantemente acústico. Si es cierto que este tipo de sonidos siempre han estado presentes en la discografía de la cantante, nunca de una manera tan clara y cerrada. En sus discos siempre ha habido espacio para otro tipo de tonalidades, cosa que en este caso sucede en momentos muy determinados. 

Para este recorrido Griffin se ha hecho acompañar de una serie de colaboradores muy importantes y significativos. Aunque no sea especialmente por la intensidad de su presencia, sí que es reseñable la aparición de Robert Plant, con el que ella ya ha colaborado en la “resurrección” de la Band of Joy y con el que le une una relación muy estrecha. Otros que aparecen en el disco son los integrantes de North Mississippi Allstars, Cody Dickinson y Luther Dickinson, el que junto al habitual Doug Lancio, se hace cargo magistralmente de las guitarras. 

Desde un primer momento ya aparecen las bases de lo que será el disco, prácticamente inmutables, por medio de la forma amable de acometer el sonido de raíces que es “Wherever You Wanna Go” y en la que nos hace recordar a Emmylou Harris. A partir de ahí iremos asistiendo, por norma general, a matices que asomarán en las canciones, como el tono onírico que adquieren “Ohio” o “Faithful Son”, con la presencia en ambas del mítico cantante de Led Zeppelin como segunda voz, o la profundidad que alcanza en la brillante “Wild Old Dog”. “Don’t Let Me Die in Florida” se inclinará hacia el blues por medio de una intensa percusión que dotará al conjunto de un sonido más oscuro. 

Aunque no supondrán un cambio contundente en el rumbo sonoro del álbum, hay algunos temas que contienen ciertos detalles que conseguirán incrementar su “colorido”. Un ejemplo es la aparición del piano como instrumento guía en la desnuda y emotiva “Irish Boy”. El ambiente irlandés se impondrá en “Get Ready Marie”, con un ritmo más animado y tabernario, aunque siempre elegante. El epílogo, quizás como no podía ser de otra manera en un disco con la carga emotiva de éste, llega de la mano de “Gonna Miss You When Your Gone” y su deje a gospel funerario. 

Por lo escrito se podría deducir que ‘American Kid’ es un trabajo demasiado homogéneo y cerrado, pero aunque es cierto que estilísticamente es muy compacto alrededor de un sonido clásico de raíces, el conjunto se convierte en un canto emocional que gravita sobre la muerte del padre de Patty Griffin resuelto con la habitual maestría y elegancia de la cantante. 

Escrito originalmente para: http://tamtampress.es/2013/05/15/patty-griffin-emotivas-raices-norteamericanas/