19 jun. 2010

"No temáis por mí". Hendrik Röver, madurez total


KEPA ARBIZU


No debería extrañar que Hendrik Röver, líder del mítico grupo cántabro Los Deltonos, haya decidido poner en marcha una carrera en solitario. El eclecticismo que ha demostrado su banda, evitando acomodarse en un sonido establecido, y sus proyectos alejados de la disciplina “deltoniana” indicaban el gusto, y la necesidad, por expresarse libremente moviéndose por estilos variados.

“No temáis por mí” es el segundo disco largo que saca baja su nombre. Su predecesor, “Esqueletos”, abrió la senda del country-folk clásico como base central a la hora de construir sus temas. En el actual, partiendo de lo realizado hace dos años, abarca una sonoridad más amplia y algo más compleja abarcando más matices.

Se trata de un álbum elaborado bajo los pilares de la música escuchada por el propio autor, donde la herencia de los clásicos del género, George Jones o Merle Haggard, algún contemporáneo como su admirado Jim Lauderdale, o bandas actuales de country-rock al estilo Wilco o Son Volt, son la base del disco. Todo ello, obviamente, manejado por la forma particular, personal y reconocible de Hendrik Röver.

En cualquier proyecto en el que esté metido el músico cántabro se debe prestar atención a las letras. En sus discos en solitario la forma que adoptan, en consonancia con el musical, son más íntimas y algo más melancólicas. Tienen matices diferenciadores respecto a las habituales realizadas con su grupo, donde la ironía y la acidez eran una característica clara, si bien es cierto que había disminuido algo en sus últimos trabajos.

“No temáis por mí” está autoeditado y grabado en sus propios estudios, “Guitar Town”, lo que significa un total control sobre el resultado final. Aunque sería arriesgado hablar de un disco conceptual es cierto que estamos ante historias marcadas por unos cánones comunes, relacionados con el género musical que interpreta y trazos de la literatura sureña, hombres solitarios y libres expuestos a los golpes de la vida.

El inicio del disco es extraordinario. Los dos primeros temas sirven para mostrar la capacidad de Hendrik Röver para desarrollar con igual éxito composiciones acústicas y eléctricas. La canción que da nombre al disco es un country-rock basado en la historia de un personaje que a pesar de los reveses no cesa en el empeño por continuar adelante. El mismo tono nostálgico está presente en “Adiós”. Elaborada principalmente por medio de guitarra acústica y slide, es posiblemente la mejor de todas. Con parecido armazón instrumental aparecen “Sol”, “Nueva paz” y “Tornados”, la más “desnuda” del disco que no impide que sea también la poseedora de mayor melodía. Entre las más cercanas al country están “Casa abandonada”, “Mi mansión”, cantado con voz profunda y que recuerda en ritmo a las composiciones de Johnny Cash, o la irónica por momentos “Ahora ven”, enfrentando la libertad de un hombre que se auto exilia al monte con la vida moderna.

Los temas más guitarreros son “Cambio de aires” y “ Lo siento”, ambos con una sonoridad de rock con raíces cercano al estilo de Tom Petty. El disco se cierra con la sobresaliente “En resumen”, que hace honor a su título y sirve de fenomenal epílogo, con un tono épico que le da gran empaque al tema.

En la edición especial del disco aparecen 6 temas extras en los que se hace acompañar del grupo bilbaíno West Bluegrass Band para interpretar country clásico y bluegrass. Destaca la preciosa versión de “Adiós” que pone en duda con cual de ambas quedarse.

“No temáis por mi” puede servir perfectamente para todos aquellos que dan por imposible encontrar buen rock clásico interpretado en castellano. En este disco encontrarán precisamente eso, profundas historias humanas interpretadas con talento al ritmo de las raíces de la música americana.




Escrito originalmente para Tercera Información:
http://www.tercerainformacion.es/spip.php?article16090