11 sept. 2010

"God Willin' & The Creek Don´t Rise", Ray Lamontagne and The Pariah Boys


KEPA ARBIZU



Es curioso el caso de Ray Lamontagne. A pesar de tener un estilo muy característico y reconocible, tanto por el modo de realizar canciones como por su tono de voz, sus cuatro discos aparecidos hasta la fecha, con un nexo común evidente, toman caminos bastante diferenciados.

Después del relativo traspiés que supuso su anterior trabajo “Gossip in the grain”, (siempre teniendo en cuenta la calidad que ha demostrado en muchas ocasiones), con “God willin’ & the creek don’t rise” recupera su mejor cara y retoma su carrera con fuerza.

Para su recién editado álbum se ha decidido a ser él mismo el que desarrolle las labores de productor. Además, su nombre aparece acompañado por el grupo Pariah dogs, que no deja de ser otra cosa que los músicos de los que se ha rodeado últimamente ahora “bautizados” de esa forma.

Todo comienza con el funk de regusto setentero de “Repo man”, sobre todo presente en el tratamiento de las guitarras. Un tema algo extraño, aunque perfectamente resuelto, con respecto a su estilo habitual y que viendo como se desarrolla el disco es un rareza respecto al conjunto.

Varios son los temas en que el country de manera más o menos explícita es el sustento de la melodía. Así sucede en la onírica “God willin’ & the creek don’t rise”, donde sobresale el papel que juega la guitarra slide. Con un tono más sureño están “Beg steal or borrow” o “The devil’s on the jukebox”. “Old before your time” se acerca a sonoridades más folk.

Ray Lamontagne siempre ha demostrado que el territorio donde mejor se mueve es en ese soul profundo y de fuerte sentimiento que demuestra por ejemplo en “New York city’s killing me”, en “Are we really through”, donde su voz aparece en primer plano y se hace primordial o en la perfecta “This love is over”. “For the summer” hace honor a su título e irremediablemente nos sitúa en un entorno cálido y apacible.

En resumen, “God willin’ & the creek don’t rise” supone la vuelta del mejor Ray Lamontagne, un compositor que ha demostrado manejar con gran talento y habilidad el soul, el folk, el blues o cualquier otro estilo para pasarlo por su filtro personal, convirtiendo cada canción en un torrente de emociones.