27 nov. 2012

“Arise Conglomerate” de The Cubical. Rugidos con esencia de blues



KEPA ARBIZU

Ser un grupo surgido de la ciudad británica de Liverpool conlleva una involuntaria carga, por aquello de la mítica que hay detrás de dicha ciudad. Al margen de eso y sin dejarse dominar por ningún complejo, hay que reconocer que The Cubical y su propuesta musical es uno de los grandes descubrimientos, muy poco promocionado todavía, que han nacido de las islas en los últimos años. 

Ya desde su debut (“Come Sing These Crippled Tunes”) dejaron claro que lo suyo era rebuscar entre el blues añejo y presentarlo de una forma oscura y cruda mezclado con el garage y/o el rock and roll para darle todavía un mayor empaque y dinamismo. En esa labor tienen mucho que ver tanto la voz, rugosa y chillona, y actitud de Dan Wilson como la portentosa guitarra (también encargado de los teclados) de Alex Gavaghan. 

Si su primer disco sirvió para poner sobre la escena musical a esta joven banda y su rotunda forma de mostrar el género negro por excelencia, con “It Ain’t Human” registraron una evolución , añadiendo más matices y profundidad en sus composiciones, que se ve refrendada e incluso aumentada en sutiles, pero importantes en su aportación, incorporaciones estilísticas en este nuevo trabajo “Arise Conglomerate”. 

Un álbum que ha sido grabado en Berlín, y lo más importante de cara a su resultado final , en formato analógico (con el clásico 4 pistas) y totalmente en directo. Una proposición hecha por el sello discográfico gallego Grabaciones de Impacto y que encaja a la perfección con el tipo de sonido que los ingleses pretenden recrear. 

Respecto a esos nuevos matices que aparecen en este disco comentados con anterioridad, se van a manifiestar principalmente en la aparición de algunas influencias musicales, que si bien han podido formar parte de la base del grupo , nunca habían tenido una visualización tan clara. Así se puede ver en el inaugural “On the Weekend”, con su sección de metales que huele a soul y a “sucio” rhythm and blues. Otro momento sorprendente es el deje pop, siempre bajo la rudeza que presenta la banda, al estilo de los Animals o Them que tiene “1, 2, 3 Girl”. 

Pero no hay que olvidar que el alimento principal de The Cubical es el blues, y este disco no es ninguna excepción. Interpretarán el género de manera relativamente clásica en “Prisioner of Our Love”, con el piano como director de una melodía con tintes jazzísticos y de las más contenidas de todo el álbum. Todo lo contrario que en “It Ain’t Human”, donde sacan todo su fuerza e interpretan un boogie con la voz desgañitada de su cantante. Siguiendo en ese sentido más gamberro y acelerado se encuentra “Lay Your Love Down”, donde aparece también ese sentimiento garagero que le sumerge en el mundo de bandas como Thee Headcoats o The Gories. 

Otro de esos momentos reseñables que contiene el disco es escuchar a Wilson cantar casi como si de una plegaria dramática se tratara. Lo hará en la desnuda, solo su voz y una guitarra, “Down the World We Go” y sobre todo en la emocionante “Daily Grind”, que incrementa el factor misterioso y está sujeta a unos arranques de fuerza que le hacen sonar como el mismísimo Screamin’ Jay Hawkins. En “The Dividing Line”, sin embargo, la banda pasará por su tamiz personal una melodía que parece sacada de esos temas del Elvis Presley más emotivo. Y no podían faltar ese tipo de composiciones donde de nuevo el blues es pieza fundamental pero tratado de una manera más teatral y tenebroso, como pasará con “Blue Blue Sky” o sobre todo en “Moron Culture” y “Old Idiot”, ambas muy marcadas por la influencia de Tom Waits. 

The Cubical han facturado otro extraordinario disco y ya lo importante no es si es mejor o peor que los anteriores, sino la consolidación cada vez más palpable de una magistral propuesta musical claramente delimitada pero que siempre suena diferente, encontrando nuevos vericuetos, y sorprendente. 

Escrito originalmente para: http://www.culturamas.es/blog/2012/11/26/arise-conglomerate-de-the-cubical-rugidos-con-esencia-de-blues/