9 dic. 2012

Mark Lanegan, oscura y lúgubre navidad



KEPA ARBIZU


Hablar de navidad y música suele ser una mezcla que no induce habitualmente a nada bueno. A pesar de eso es cierto que desde el jazz, el country o el soul se han realizado villancicos que se salen de los parámetros que se suelen tener en mente (composiciones azucaradas y ñoñas). El rock, aunque a priori pueda parecer lejano a este tipo de discos, a lo largo de su historia ha conformado una lista amplia de artistas que se han dado a esta tarea. 

Aun con todo, que aparezca en este contexto Mark Lanegan ya resulta de entrada llamativo. Estamos ante una de esas voces de una personalidad arrolladora, demostrado tanto en su época al frente de Screaming Trees como en su posterior carrera en solitario o con proyectos como SoulSavers, y siempre rodeado de sonidos y ambientaciones oscuras y profundas. Unas coordenadas que precisamente no casan demasiado bien con el contexto musical que suele ir aparejado a estas fechas. Precisamente aquí reside lo llamativo y meritorio. 

El cantante estadounidense ha sacado un EP (“Dark Mark Does Christmas”), en principio solo de venta en sus actuaciones, compuesto por 6 temas de temática navideña. En común tienen todas ellas, al margen de la ambientación que el intérprete impregna a todas sus creaciones, una minimalista producción, que prácticamente está sostenida por su voz y el acompañamiento de una guitarra, en sus diferentes variedades. 

El disco se abre con “The Cherry Tree Carol”, popularizado por artistas como Joan Baez y que precisamente Lanegan adopta ese mismo tono folkie pero con un sentimiento profundo y litúrgico, realmente emocionante y apoyado solo en su voz y en el sonido de un banjo. “Down, in Your Forest”, esta vez con el solo acompañamiento de una mandolina, está interpretada con mucha más violencia, tomando como referencia la versión que hizo otro ilustre “oscuro”como David Eugene Edwards y sus Woven Hand. Por esa senda (electrificada y con la misma sobriedad), pero con más intensidad, se desenvuelve “Burn the Flames”, la composición mas “sui generis” de todas, no obstante está escrita por otro músico tan peculiar como Roky Erickson y poseedora de una letra de lo más siniestra (“A little Christmas spirit, Ghostly haunting deadly spirit, Every creature is stirring, Even the mouse”). Características todas ellas que ayudan a dar forma al momento más profundo del disco, en el que el norteamericano recita más que canta. 

“We Three Kings” opta por un tono más sereno pero con la misma enjundia. Algo también aplicable a “O Holy Night”, quizás la más conocida de todas, aunque en esta suena más grandilocuente ya que también saca más partido a su voz, subiendo la tonalidad. En “Coventry Carol”, una composición que data del siglo XVI y escrita para ser entonada a capella, respeta esa decisión y será solo su voz la que sostenga el tema, algo que no supone problema a alguien que ha hecho desde siempre de ella un instrumento más. 

Sobra decir que no estamos ante uno de los discos significativos en la carrera de Mark Lanegan, pero sí que, curiosamente, por aquello de la temática, muestra al músico en parte del esplendor que le ha hecho famoso. Así que estas seis canciones pueden valer tanto para aquellos que recopilan en estas fechas canciones sobre la navidad, aquí con una mirada nada edulcorada y peculiar, como para los que disfruten de esas sonoridades oscuras y profundas. 

Escrito originalmente para: http://tamtampress.es/2012/12/09/mark-lanegan-oscura-y-lugubre-navidad/