13 may. 2014

Nat Simons: “Home on High”


KEPA ARBIZU


Muchos ya habrán oído hablar e incluso habrán escuchado, y por lo tanto disfrutado, de este Home on High. Fue en diciembre del año pasado cuando salía a la venta en soportes digitales el trabajo debut de la madrileña Nat Simons. Ahora, con su presentación en formato físico, surge de nuevo la oportunidad de acercarse y/o descubrir unas canciones que ya han dado en su momento mucho de qué hablar y con motivos sobrados. 

Natalia García, nombre real de la intérprete, ha construido un álbum sobre los mimbres que le proporcionan las raíces del sonido americano (folk, blues, rock...). Referencias que uno puede estar ya harto de leer, e incluso de escribir, pero que por habituales y, en muchas ocasiones, manidas que puedan sonar, no significa que en esta ocasión estén tratadas de una forma plana o irrelevante, al contrario, aquí se sabe extraer su, casi inagotable, esencia y transformarlas bajo una mirada personal, a base tanto de elegancia como de intensidad y sobre todo, y siendo a la larga uno de los elementos identificativos, de un uso de las melodías realmente cautivador. 

Todavía se va a acentuar más esa mirada puesta en los clásicos si recopilamos algunos detalles como su propio título (Home on High), que hace referencia directa a uno de los versos de la canción Astral Weeks de Van Morrison, o la presencia en los controles de David Gwynn, un hombre que ya sea en facetas de músico o productor siempre ha estado cercano a este tipo de sonidos, tal y como se desprende de sus colaboraciones con músicos como Quique González, Christina Rosenvinge o Los Deltonos. 

 La presencia del folk más sobrio y austero se va a manifestar en el disco por medio de temas como Wheels & Dust o Real Boy, en las que es imposible no cruzarse con una de las influencias básicas de la intérprete, Bob Dylan (esos sonidos de armónica). La dulzura de su voz, junto a una instrumentación cálida y maravillosamente trabajada, se abre paso en la extraordinaria Antoher Coffee and Cigarette Day, que suena limpia y pura, transmitiendo esa paz y elegancia típica de artistas como Joni Mitchell o Joan Baez. Un ambiente más íntimo y profundo será el elegido para dar forma a Indian Trees. 

Siguiendo con ese juego de matices y aportando pinceladas de otros géneros nos encontramos con composiciones como Big Liar, donde la ambientación campestre se viste de largo y sugerente por medio de ciertos toques jazz, los que se harán más visibles e importantes en Wild Way. La aparición de unos sobresalientes teclados en la pegadiza When the Music Doesn’t Sound nos adentra en terrenos blues, como los que se imponen en la sureña Ain’t No blues, no demasiado alejada de la propuesta de bandas como Grateful Dead. En Strange Music Avenue se presentará de forma juguetona a ritmo cabaretero, al estilo de The Kinks. 

Home on High es un álbum clásico en cuanto a las influencias del sonido americano con las que trabaja, pero también es un trabajo abierto a diferentes corrientes y sensibilidades, acercándose a ellas con suma elegancia y talento. En definitiva, y dejando de lado cualquier intento por racionalizar su contenido , se trata de uno esos discos que enamoran y enganchan.

 Escrito originalmente para: http://www.elgiradiscos.com/2014/04/nat-simons-home-on-high.html