11 sept. 2014

Tom Petty y The Heartbreakers: “Hypnotic Eye”

KEPA ARBIZU

Si uno se para a pensarlo detenidamente no parece una tarea fácil plantarse con 63 años, de los que casi cuarenta han transcurrido dentro del mundo del rock, y publicar tu decimoquinto álbum con la aspiración de sorprender y/o llamar la atención del público. Tom Petty no pertenece, no precisamente por motivos relacionados con su calidad, a esa privilegiada y exclusiva lista de nombres consagrados que todo lo que publiquen , sea como sea el resultado final, va a tener los parabienes y halagos de grandes masas. A pesar de eso, su nuevo Hypnotic Eye es un disco que, con razón, ha puesto a sus pies (ha vuelto a poner, para ser más exacto) no ya a sus admiradores más fieles, sino a (casi) cualquier seguidor del buen rock.

 Para lograr este fin partía de un paso previo algo problemático. Su trabajo anterior, Mojo, al contrario de lo que está sucediendo con el actual, no tuvo una aceptación demasiado unánime, a pesar de que en él nos encontráramos con un maravilloso repertorio; eso sí, encaminado más a glosar sus influencias sonoras que a seguir ahondando en su propio estilo, y donde la figura de su inseparable, y brillante, guitarrista Mike Campbell tomaba un papel claramente protagonista.

En esta ocasión la decisión ha sido totalmente diferente, casi opuesta, y este nuevo álbum recupera sus armas personales primigenias, y a base de un sonido contundente de guitarras, mezclado con las melodías emanadas de las raíces del sonido americano, logra remontarnos a su primera época y encandilarnos, junto a sus Heartbreakers, por medio de esa dulce crudeza que posee, y que también tendrá su representación en un discurso descreído y crítico en lo social, atenuado con instantes algo más nostálgicos e incluso románticos.

El disco se desarrolla en buena parte a base de guitarrazo limpio, los riffs suenan vigorosos, punzantes, puro hard rock por momentos pero perfectamente integrados con otros matices sonoros. Así en la machacona, rítmicamente hablando, American Dream Plan B, la distorsión se mezcla con esa sonoridad de raíces, representada por ejemplo ya sea en The Byrds o CSNY, algo que todavía se hará más patente en una arquetípica composición del norteamericano como es Red RiverFault Lines, que comienza con un ritmo puramente rhythm and blues, como si de Ray Charles se tratase, sigue insistiendo en la misma fórmula añadiendo al conjunto un punto de angustia, perfectamente conseguido por su tono de voz, otro de los grandes elementos de este disco, sonando peculiar como siempre y más vivo que nunca. En Forgotten Man, en cambio, es el rock and roll más dinámico, con Bo Diddley como referencia, el encargado de guiar la banda.

La influencia de los sonidos negros lucirá en toda su expresión en el robusto blues, a lo John Lee Hooker,Burn Out Town o en la jazzistica y elegante Full Grown Boy; todavía estará presente, aunque más difuminada, en la pantanosa y abrasiva Power Drunk o en la inquietante y oscura Shadow People. Con Sins of My Youth llegará uno de los momentos más reposados y evocadores.


Si aquello de la eterna juventud no estaría muy visto y manido, desde luego sería la expresión exacta para glosar al Tom Petty que se presenta en este Hypnotic Eye: rotundo en lo musical, contundente en sus ideas. Un disco de rock clásico, vibrante, actual, incisivo, divertido.... Si a alguien le suena extraño tantos halagos para el estadounidense eso es porque todavía no le consideraba como una de las grandes figuras actuales, entonces ahí está el error, y este brillante trabajo el antídoto para subsanarlo.