15 jul. 2010

"Street songs of love". Alejandro Escovedo, una estrella del rock en la sombra


KEPA ARBIZU


Debería ser lógico imaginar que el hecho de que en la actualidad haya tanta facilidad para acceder a todo tipo de información, incluida la relativa a la música, pudiera servir para que nombres hasta ahora desconocidos o sin demasiado reconocimiento, debido a su falta de promoción en los medios convencionales, tuvieran la posibilidad de cambiar esa situación.

Alejandro Escovedo ha hecho todo lo que estaba en su mano, realizar una carrera profesional de gran calidad, para salir de esa situación de anonimato generalizado en la que se encuentra, a pesar de que en ciertas partes de Estados Unidos cuente con su dosis de fama.

Su carrera comenzó formando parte de la escena punk de San Francisco por medio de la banda Nuns. Más tarde, como consecuencia de su traslado a Austin, amplía notablemente sus influencias y en los posteriores proyectos aparecen estilos hasta ahora no tocados. Es en los años noventa cuando emprende su carrera en solitario dirigiendo su sonido hacia el rock clásico, interpretado con energía y un espíritu muy personal.

Su anterior álbum, “Real animal”, supuso la vuelta al mundo de la música después de superar con éxito una Hepatitis C que le causó muchos problemas. Llama la atención, y teniendo en cuenta esta información, la fuerza que desprendía el álbum. Para su recién estrenada nueva grabación ha mantenido al productor Tony Visconti (Thin Lizzy, Morrisey, T. Rex...), y ha continuado con la colaboración a la hora de escribir las canciones de otro geniecillo en la sombra, Chuck Prophet, antiguo miembro de los influyentes Green on red.

Todas estas características hacen que “Street songs of love”, sea en líneas generales, continuador de su predecesor, en esta ocasión con el amor y sus consecuencias como elemento temático central. Dicho esto también es cierto que muy probablemente estemos ante el trabajo realizado por Alejandro Escovedo que más fuerza desprende, cosa a la que colabora unas guitarras potentes, labor en la que juega una función clave el guitarrista David Pulkingham, integrante de la banda de acompañamiento denominada The Sensitive Boys.

Ya desde el comienzo del disco queda en evidencia un detalle que proporciona un tono muy personal y melódico al disco, la utilización de los coros femeninos de Karla Manzur y Nakia Reynoso que dotan de más ritmo a la mayoría de las composiciones. “Anchor” desprende esencia a Bruce Springsteen, una influencia que no acaba ahí, el músico de New Yersey hace acto de aparición y colabora en el tema “Faith”, de contundente construcción.

Otra de las cualidades de Alejando Escovedo, y más todavía en este disco, es la tensión que sabe dar a sus temas, dotándoles de un espíritu arrebatador, en buena parte debido a su portentosa voz y que recuerda por momentos a la actitud del Nick Cave más desaforado, tal y como sucede en “This bed is getting crowded”, “Tender Heart” y “Silver cloud”.

“Street songs” y “Tula” se dejan llevar por ritmos más “negros” y funkys, donde el ritmo de las composiciones están dirigidas por las bases rítmicas. La parte más sosegada y delicada, terreno en el que también se mueve con gran soltura, llega en canciones como “Down in the bowery”, una preciosa balada en la que colabora Ian Hunter. “Fall apart with you” y “After the meotor shower” son otro ejemplo de la sensibilidad que puede llegar a demostrar moviéndose en terrenos entre el pop y el soul y donde los coros tienen una importancia capital. También es más que estimable su medio tiempo, con mucha tensión eso sí, realizado a base de mezclar el rock y el country (“Shelling rain”).

“Street songs of love” es otro magnífico disco del músico tejano y un nuevo aviso de que ya es tiempo de que su nombre atraviese el círculo demasiado exclusivo que forman sus seguidores y se le sitúe al lado de los grandes del rock, esos por los que la gente hace horas y horas de espera para verles en directo y sus novedades son anunciadas a bombo y platillo.

Escrito originalmente para Tercera Información: http://www.tercerainformacion.es/spip.php?article16785