21 sept. 2010

"Dream Attic", Richard Thompson


KEPA ARBIZU



Me tendrán que perdonar los Neil Young, Tom Petty, Bob Dylan, Elvis Costello y demás clásicos que todavía hoy siguen editando discos ( y de qué forma), pero de los músicos de esa época, llamémosles veteranos, todavía activos, el que mejor carrera está realizando y más en forma se encuentra es Richard Thompson.

Repasar la biografía del músico de Londres se haría largo y difícil. En el plano musical, tanto con Fairport Convention como en solitario, ha realizado un buen número de discos. En lo personal ha encarnando muchos de los aspectos típicos de la música rock (turbulencias personales, luces, sombras, vida atormentada) dotándole de una personalidad muy atractiva. Aunque por lo que destaca por encima de todo es por su tono de voz, su manera original y brillante de tocar la guitarra y por desarrollar un discurso cada día mas cuidado e interesante.

Entre sus publicaciones actuales podemos encontrar todo tipo de formatos, bandas sonaras, versiones con las mejores canciones del milenio y ahora un directo pero compuesto de temas nuevos.

“Dream attic” se nutre de varias actuaciones que realizó en febrero de este año en las que junto a un repertorio de clásicos interpretaba trece nuevas canciones. Vistas todas juntan perfectamente pueden servir para mostrar el amplio abanico de sonoridades y estilos que Richard Thompson maneja. Todo ello acompañado de una banda de gran talento y una ocasión para disfrutar de la soltura que, principalmente, su guitarra toma.

Desde el inicio, con “The money shuffle”, un ataque certero a toda la mentira que rodea a Wall Street, se hace patente la importancia de la instrumentación y el peso que en algunos temas va a llegar a tomar, como es en el caso de este tema rockero típicamente Richard Thompson, lo que indica un tono melancólico en su conjunto. Características a rasgos generales similares a las de “Bad again”. “Haul me up” también posee mucho ritmo aunque esta vez encuadrado en un estilo entre el country y el rockabilly e interpretado con ese tono angustiado y atropellado tan típico en él.

Es habitual también encontrar en las composiciones del ex Farport Convention melodías cercanas a las irlandesas. Así sucede en “Here comes Geordie”, de gran potencia, o la épica “Sydney wells”. “Big sun falling in the river” es un medio tiempo donde saca su vena más pop.

La parte más calmada, y más folk en líneas generales, llega de parte de la majestuosa “Among the gorse, among the grey” o la apoteósica "Crimescene", un auténtica maravilla. El disco se despide todo lo alto con “If love whispers your name”, con exhibición del manejo de las seis cuerdas como colofón.

Nunca ha sido tan fácil hacer un resumen de un disco, la obra de un genio, nada más que decir.