15 oct. 2010

"Para no ver el final", M Clan. Luz al final del túnel


KEPA ARBIZU



No por habitual deja de ser llamativo el caso de muchos grupos, en que un inicio de carrera realmente prometedor y original, en cuanto a calidad se refiere, acaba derivando en algo menos llamativo por multitud de factores.

M Clan dio a luz a dos álbumes iniciales realmente fantásticos ("Un buen momento" y "Coliseum"), una muestra de rock sureño perfecto hasta ese momento casi inédito por estas latitudes. La aparición de productores “estrellas” como Alejo Stivel y cambios de formación incluidala salida, no especialmente amistosa, del talentoso guitarrista Santi Campillo, hizo que los murcianos se instalaran en un estilo más dulcificado y tan pronto como su éxito se disparaba, su crudo y personal rock se transformaba en un sonido mucho más acomodado.

A lo largo de estos años se han ido sucediendo discos de Carlos Tarque y compañía que siempre han dado la sensación de que les faltaban muchos ingredientes por alcanzar el buen tono que en un inicio demostraron, a pesar de que en todos ellos había momentos destacados (la calidad no es algo que desaparezca de la noche al día).

La entrada de Carlos Raya en la banda ha sido un influjo importante, y si ya en "Memorias de un espantapájaros" se veía una línea ascendente, su nuevo disco ha acabado de corroborar esa sensación, dando como resultadi algo parecido a una vuelta a sus sonidos originales, sin que ello signifique una repetición de esquemas.

El “clasicismo” que intenta desprender el álbum queda patente desde la misma portada, en la que Rupérez y Tarque aparecen en primer plano, escenificando su claro liderazgo del grupo, todavía más evidente si tenemos en cuenta los cambios que la banda ha sufrido en las secciones de bajo y batería para este trabajo.

“Calle sin luz” es un inicio apoteósico, un sonido hecho a base de robustos riffs de guitarra, una voz repleta de fuerza y un aroma a puro rock. Su letra, además, sirve como biografía musical del grupo.

Pero el detalle que más despunta en este nuevo disco es la inclusión, con mucho protagonismo, de una sección de metales realmente contundente llevado a cabo por los míticos Memphis Horns que ya colaboró con los murcianos en sus inicios. No es casualidad por lo tanto que en la portada aparezca el logotipo del mítico sello Atlantic, cuna de artistas como Ray Charles o Aretha Franklin.

Ese deje soul aparece de diferentes formas. El más rockero queda representado en temas como “Ahora” que podría estar perfectamente incluido en alguno de sus dos primeros álbumes. Un tono blues tiene la romántica y espléndida “Se hizo la noche cuando te conocí” donde Carlos Raya da una exhibición de guitarra. “Hasta que se acostumbre a la oscuridad” sigue adentrándose en composiciones lentas y “Para no ver el final” posee un aroma inequívoco a músicos clásicos como Wilson Pickett u Otis Redding.“Carrusel” es un medio tiempo perfectamente construido.

En otro aspecto musical aparecen canciones como “Basta de blues”, una típica melodía de M Clan que tan bien saben sacar adelante. “Gracias por los días que vendrán” y “Desesperación por verte” son los dos momentos que más difieren del resto pero que dan un muy bien resultado. La primera se mueve entre el country-folk clásico, sonando a sus admirados Black Crowes de los últimos discos (más basados en la música de raíces). La segunda es un tema poco habitual en M-Clan, muy trabajado en lo musical, con un tono misterioso y decadente, al estilo de Tom Waits, con una letra realmente interesante y que saca el lado más poético de la banda.

“Para no ver el final” es una estupenda noticia, no sólo por ser un álbum realmente bueno sino porque significa el regreso de la mejor versión del grupo murciano. Quizás todavía siguen inalcanzables “Un buen momento” o “Coliseum” pero lo que sí es seguro es que este nuevo trabajo puede mirarles muy de cerca.


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