24 ene. 2011

"Once canciones ilegales". Epílogo de algo irrepetible, Los Ilegales


KEPA ARBIZU


Sería arriesgado, por no decir una gran temeridad, hacer una aseveración tan rotunda como que un grupo o un artista concreto jamás será superado por lo que está por venir. Lo que no resulta para nada descabellado es calificar de irrepetible, ya sea por unas características determinadas o por su momento histórico, a una banda. Y ese es el adjetivo idóneo para Los Ilegales.

Surgidos en Asturias durante los convulsos años 80, donde se vive la reconversión industrial y sus derivadas manifestaciones en las calles, las “correrías” de Jorge Martínez le llevaron inevitablemente al mundo del rock, y tras varios pasos anteriores, a dar vida a Los Ilegales, formación que con su estilo salvaje y directo supondría la cara menos amable de la “colorida” y la mayoría de veces impostada “movida madrileña”.

Tras casi 30 años de carrera, más de una docena de discos entre directos y recopilatorios y diferentes cambios en la formación, el tiempo de la banda asturiana parece haber tocado a su fin y la mastodóntica gira, “Adiós amiguitos”, que comenzaron durante el mes de abril del año pasado da sus últimas coletazos y por ende la biografía “ilegal”, que no la de su líder.

El rock and roll, la influencia de la música negra, pero también el gusto por las melodías pop son algunos de los elementos que han dado forma al estilo “ilegal”, del que no se puede obviar la personalidad de su cantante, desde su característico tono de cantar, capaz de pasar del más desvergonzado al más intimista. Otro de los aspectos esenciales que marcan la peculiaridad de esta banda es el buen trabajo en sus letras, espejo de las experiencias vitales de su creador Jorge Martínez, donde mezcla la ironía, rebeldía, un lado canalla pero vitalista y un amplio gusto literario.

De esa mezcla han salido multitud de discos y canciones que han dado forma a una de las carreras musicales más sorprendentes, ingeniosas y de alta calidad. Como muestra pueden servir composiciones tan diversas como las irreverentes “Soy un macarra” o “Bestia, bestia”, las oníricas “La casa del misterio”, los retratos sociales de “Tiempos nuevos tiempos salvajes”, su discurso verdaderamente “políticamente incorrecto” de “Heil Hitler” o “Eres una puta” que dejaban en evidencia el limitado sentido del humor generalizado o canciones perfectas y rotundas como “Yo soy quien espía los juegos de los niños”.

“Once canciones ilegales”, con portada “actualizada” del mítico “Todos están muertos”, es un vinilo de edición limitada que el grupo ha sacado como epílogo a su carrera y que incluye los temas inéditos, que aunque ya publicados en la caja que recopilaba todos sus discos, ahora los recoge todos juntos para aquellos que desean completar la producción de los asturianos.

Las canciones más antiguas son la “rockandrollera” “Desesperados” y las excluidas de su disco “Todos están muertos” y para las que Jorge ha grabado la voz recientemente: “Nabo”, una demostración del talentoso guitarrista que es;“El Anticristo”, de fuerte influencia de la música negra ;“Western”, un country interpretado con voz profunda y la rotunda y magnífica “Melmoth", de temática “diablesca”.

El resto del disco, salvo la versión de The Beatles, ‘I Should How Known Better’ , interpretado bajo un filtro de jazz-swing e incluido en el disca homenaje al 50 aniversario de la banda de Liverpool y a beneficio de Médicos sin Fronteras, están grabadas en el 2009, tras la publicación de su álbum “Si la muerte me mira de lado”. Con aires de surf-rock aparece la extraña “Nabo”, la psicodélica “Te dan todo”, la reivindicación vital por medio de un rock arrebatador que son “Busco colores” y “El rey del insomnio”, la acústica, relajada y poética “Hoy no hay sonrisas” y la ensoñadora “Quántica”. Todas ellas composiciones que a pesar de haber sido apartadas de los discos oficiales, demuestran una buena calidad, alguna sobresaliente, y la confirmación de la continua inspiración por la que parece tocado el grupo.

Para muchos Los Ilegales han supuesto la personificación de lo que debe significar el rock, irreverente, transgresor, canalla pero sin descuidar el aspecto musical. La certificación de la desaparición de la banda asturiana no supone la de Jorge Martínez que por medio de Jorge Ilegal y Los Magníficos intentará dignificar la música de “guateques”. Y a pesar del interés con la que habrá que seguir este nuevo proyecto, será inevitable, por lo menos en un primer momento, no recordar con nostalgia el gran legado “ilegal”.

Escrito originalmente para:
http://tercerainformacion.es/spip.php?article21642