10 abr. 2012

Michael Kiwanuka, nuevo soul de esencia clásica


KEPA ARBIZU


El soul en la actualidad tiende a fluctuar, en cuanto a seguidores se refiere (exceptuando un “suelo” estable de incondicionales), según aparezcan figuras mediáticas, encuadradas de una forma u otra en dicho género, que sean capaces de ampliar su audiencia. Adele, Amy Winehouse o Eli “Paperboy” Reed son algunos ejemplos que, cada uno en su particular radio de acción, así lo han demostrado.

El joven británico, de origen ugandés, de 24 años Michael Kiwanuka ha presentado su candidatura a ser el nuevo talento dentro de este tipo de música. Buena parte de la prensa inglesa especializada, y poco a poco seguida de la del resto del mundo, ha encumbrado su debut discográfico “Home again”. Un hecho, el de la promoción desmedida, que puede retraer a algunos por miedo a encontrase con un “producto” más o menos prefabricado. Una sospecha que únicamente el paso del tiempo podrá refutar o no, por lo que ahora mismo la única materia que podemos analizar son las 10 canciones que forman su primer sorprendente trabajo.

Lo primero que es indiscutible es que escuchando su música son un sin fin de nombres clásicos del soul y sus alrededores (de Curtis Mayfield a Amos Lee pasando por Van Morrison o Terry Callier) los que aparecen en la mente. Todas esas referencias, y más, guardan en común una forma de interpretar el género de forma profunda, delicada y de gran sensibilidad, características que serán aplicables también a su forma de interpretar.

La ambientación genérica que propone “Home Again” resulta totalmente envolvente, sea cual sea el tono determinado de cada momento. Una cualidad que hay que achacar en parte también al trabajo en la producción del integrante de la banda con aires “retros” The Bees, Paul Butler. Esas sensaciones se completan con unas letras que se mueven entre lo íntimo, lo reflexivo y lo poético, sin excesos ni barroquismos.

El disco se abre con “Tell me a tale”, un tema que es puro Curtis Mayfield, altamente instrumentado al modo y forma de lo que se suele denominar como Blaxploitation y consiguiendo un ritmo casi hipnótico. La forma de cantar de Kiwanuka en “I’m getting ready” es puro Nick Drake, un ritmo de folk relajado y reflexivo contribuye todavía más a ese paralelismo. Un sentimiento que también se observa en la canción de igual nombre que el álbum, esta vez más soul y con ese romanticismo marca de la casa de Stevie Wonder.

“I´ll get along” muestra una cara más rítmica, y precisamente cuando utiliza esa manera de buscar la profundidad de la música negra pero con una cadencia más actual le emparenta con otros músicos habituales en esas tareas como Ben Harper o Amos Lee. “Bones” rebosa elegancia por todos los costados. Haciendo gala de una portentosa voz y bajo una base de jazzística da forma a una canción que podría pasar perfectamente por un clásico del género.

De la mano de “Always waiting” y “Worry walks beside me” llegan los dos instantes dramáticos más importantes. En la primera se conjugan magistralmente piano y guitarra para dar forma a una composición dolorosa en la que el británico canta versos como “The road they making, won’t take me where I should be”. El mismo tono desprende la segunda, esta vez con un deje blues en la que sus lamentos toman una forma más desgarrada. Con “I won’t lie” y “Any day will do fine” llega el momento del soul más ortodoxo en el que mezcla influencias varias que abarcan desde Otis Redding a Bill Withers.

Volviendo otra vez sobre el posible papel que Michael Kiwanuka desempeñará próximamente y si este está llamado a ser otro de esos nombres que revitalizan el soul tanto por calidad como por popularidad, lo único seguro que se desprende con claridad de este debut, es que estamos ante un artista de extremada sensibilidad, que conoce a la perfección las raíces del estilo y que las presenta con las dosis justas de profundidad y sobriedad por medio de 10 emocionantes canciones.

Escrito originalmente para: http://www.culturamas.es/blog/2012/04/10/michael-kiwanuka-nuevo-soul-de-esencia-clasica/