29 abr. 2013

Malaestrella: “Nunca es el Último Vals”



KEPA ARBIZU

Lejos de los grandes focos, los titulares en primera plana o las largas colas en estadios, la música también palpita con la misma intensidad. Y es que mientras todos esos grandes eventos suceden, hay miles de grupos que nacen con la ilusión de mostrar su propia visión del rock. Quizás no sea el caso concreto de Malaestrella, ya que sus integrantes vienen de otros proyectos, pero sí que asistimos a la presentación de su primer disco largo, una propuesta musical arriesgada y personal. 

Tras un EP llega ahora este “Nunca es el Último Vals”, un título del que se puede desprender un claro homenaje a The Band, más todavía si tenemos en cuenta que el sonido “americano” estará muy presente en la construcción del álbum. Pero no es la única referencia que manejarán los madrileños. Precisamente uno de sus puntos fuertes es la manera en la que saben manejar la amalgama de influencias que ofrece el sonido clásico norteamericano para llevarlo a su terreno, en el que domina un sentido oscuro y canalla. 

El disco está producido por el propio grupo, una decisión que redunda en avivar esa manera tan peculiar de mostrar su música. Y no sólo es algo que va a revertir en el hecho instrumental, sino también en la temática y consiguiente ambientación, que impregnan de un tono arrabalero y castizo todo el conjunto. Una sensación en la que tiene un peso específico la manera de cantar de Raúl Sánchez, con tono rasgado, perfectamente acorde con el “mensaje” que transmiten las canciones, entre las que aparecen imágenes nocturnas, de desamor y otras nostalgias. 

 Lo curioso de la propuesta se muestra desde el primer instante, “Que Me Quieras” opta por un sonido oscuro y “cabaretero” muy al estilo de Tom Waits. El mismo que mezclarán en “Círculos en la Niebla”, con ciertos mecanismos que recuerdan a Los Rodríguez. Siguiendo con ese sonido patibulario y que huele a humo, asoma “Arrepentido”, esta vez con una propuesta similar a la de Le Punk, lo que incluye una sección de metales para darle más presencia a la composición. 

El lado más americano llegará por parte de temas como “Caminando” u “Otra Canción Desesperada”, en la que sacan su lado más “songwriter”, introduciéndose en el terreno que aglutina a músicos como Quique González o Manolo Tarancón. En “Insomnio (En la Ciudad de los Sueños)” todavía se sumergirán más en las raíces norteamericanas, en esta ocasión añadiendo elementos del folk-country. Tampoco se cortarán los madrileños a la hora de darle duro a base de sucio rock and roll en “La Noche” o utilizar el blues (otra vez bajo los registros de Waits) en “De Rosas y de Cieno”. El colofón lo pondrán con el tema que da nombre al álbum, un ritmo reposado y profundo marcado por el ritmo, obviamente, de vals. 

Como cualquier primer disco, “Nunca es el Último Vals” tiene espacio para la mejora, y quizás debe ir en el camino de aglutinar de una manera más compacta todas esas influencias, pero lo más importante es que el trabajo de Malaestrella transita por unos lugares poco habituales, utilizando las bases del rock americano para situarse en ambientaciones oscuras, insinuantes y canallas. Una iniciativa que solucionan con nota y apuntando, de seguir así, a construir un discurso realmente atractivo. 

Escrito originalmente para: http://www.elgiradiscos.com/2013/04/malaestrella-nunca-es-el-ultimo-vals.html