21 abr. 2013

“Victim of Love”, de Charles Bradley. Soul intenso y sudoroso



KEPA ARBIZU

La historia de Charles Bradley es realmente peculiar. A modo de resumen rápido se puede decir que su éxito, alcanzado con su disco debut “No Time for Dreaming”, le llegó con 63 años. Una edad nada iniciática en esto de la música pero que deja a las claras que estamos ante un hombre de amplia trayectoria vital, en la que alternó su vocación por la música (siempre de una manera amateur) con todo tipo de oficios e incluso con temporadas en las que tuvo que sobrevivir en la calle. 

Será la publicación de su primer álbum el que cambie su biografía, algo posible tras ser descubierto, cuando hacía las veces de imitador de James Brown, por el dueño del sello Daptone, Gabriel Roth, a la larga primer responsable a la hora de convertirlo en una de las voces más reseñables de la nueva escena soul. Un éxito, el del cantante, en el que hay que incluir inexorablemente a la banda por la que se hace acompañar, la Menahan Street Band, una especie de súpergrupo del género, liderados por Thomas Brenneck, que hará también la labor de productor y coescritor de los temas que hasta ahora han formado la discografía de Bradley. 

“Victim of Love” es esencialmente una continuación lógica de su debut, o lo que es lo mismo, una asimilación exquisita de muchas de las personalidades que se pueden encontrar en el soul clásico. Si tuviésemos que buscar algún matiz diferenciador respecto a su predecesor sería la apuesta por un sonido menos oscuro, más visible incluso en la temática que aborda el disco, pero que a la larga se convierte en un matiz no demasiado definitivo en el resultado final. 

Junto al poder de la instrumentación ya comentado es igual de relevante la catarata que tiene por voz Charles Bradley, curtida y profunda, de esas capaces de rasgar el alma a cualquiera de sus oyentes. Algo que no quiere decir que no sepa también desenvolverse por ambientaciones más envolventes y densas como en “Strickly Reserved for You” o “Where Do We Go from Here”, que pueden recordar por momentos a las realizadas por Curtis Mayfield. 

Melodías más rítmicas encontraremos en canciones como la pegadiza “You Put the Flame on It”, que le emparenta con The Temptations, “Love Blug Blues”, con un juguetón sonido de teclados, o los arranques funk de “Hurricane”. Ese lado más intenso y profundo, en el que saca todo el juego (en su vertiente más dramática) a su voz, llegará en, por ejemplo, “Crying in the Chapel”, con ecos de Otis Redding. Una intensidad también visible en “Let Love Stand a Chance”. “Through the Storm” podría entrar también en esa misma clasificación pero presentada de una manera más contenida. 

Charles Bradley demuestra, por si es que quedara alguna duda, que la música no entiende de edades ni que reside exclusivamente en la juventud el nervio de la fogosidad. A sus más de 60 años el norteamericano llegó a la música despachándose un disco debut que le situaba, curiosamente, como uno de los referentes de la nueva generación del soul. Este segundo capítulo no hace ni más ni menos que confirmar esa situación. 

 Escrito originalmente para: http://www.culturamas.es/blog/2013/04/12/victim-of-love-de-charles-bradley-soul-intenso-y-sudoroso/