4 nov. 2013

“Vergüenza torera”, Rosendo. Estado de la nación en clave de rock


KEPA ARBIZU

Con Rosendo sucede lo que con muchos de esos músicos de larga y fructífera trayectoria, intercalan su carrera presente con su vitola de mito. En el de Carabanchel es todavía más obvio, ya que sus nuevos trabajos se alternan con discos homenaje hacia su persona o, como recientemente, con libros que reivindican el papel de Leño, banda de la que fue parte esencial. Así que entre flores y loas (merecidas), él sigue con su paso firme en forma de nuevo álbum de explícito título (algo marca de la casa), “Vergüenza torera”. 

Acercarse a un nuevo disco del brillante guitarrista es una misión de poco riesgo, ya sea por su media de efectividad cualitativa como por su ya muy conocida oferta estilística. Una opción esta última que para nada es criticable, él sabe cuál es el suelo que quiere pisar y sobre el que se encuentra más cómodo, y viendo lo bien que lo controla no puede haber reproche alguno. Los experimentos para otros. 

Bajo la formación ya habitual de trío (Rafa y Mariano le acompañan), vuelve con su singular forma de hacer revisión de la actualidad, siempre con esa intención universalista que tiene el arte pero arraigado en el momento concreto. Y desde luego por lo que se trasluce de este álbum no parece que esté de muy buen humor con las cosas que ve a su alrededor, ya que si siempre sus letras han jugado a despistar y a no poner el trabajo fácil a la hora de descifrarlas, en esta ocasión, a pesar de que se mantiene esa máxima, hay momentos realmente directos e incisivos. 

A pesar de los rasgos totalmente identificativos que tiene Rosendo, su disco no se deja llevar de forma cómoda por ellos. De modo que al igual que encontramos composiciones que se amoldan a esos parámetros, como “Al lodo brillo”, con su ración de fuertes guitarras, una poderosa base rítmica y esos fraseos tan característicos, hay algunos manejos menos evidentes del estilo, ahí está el caso de “Dubitando”, donde la percusión toma el liderazgo en una construcción musical más rebuscada pero de un resultado magnífico. 

Un rock and roll más pegadizo es lo que transmiten “Cuando…” o “Vergüenza torera”, sobresaliente esta última que por derecho propio entra en el repertorio clásico del autor y en la que clama con fuerza contra la “barraca” actual con frases despojadas de dobles sentidos como “es evidente, mienten, continuamente mienten, aunque revienten”. El hard rock de “Haciendo cábalas” tampoco está para nada exento de un contagioso ritmo, el mismo que resuena en “Muela la muela”, sobresaliente demostración de rock urbano, término que habría que buscar su origen en su propio grupo Leño. 

Una mención específica necesita “Autócratas”, el momento más majestuoso del disco, marcada por el tono épico que contiene este medio tiempo oscuro de distorsionadas guitarras que claman por la solidaridad contra esos “hombres de negro” que controlan destinos. Y si en anteriores trabajos suyos siempre había una escapada de su sonido habitual, habitualmente con forma de ska, en esta ocasión, como ya pasara en su anterior “A veces cuesta llegar al estribillo”, se adentra en un ambiente más acústico e instrumentado por medio de “A remar”, que perfectamente puede ser visto en cuanto a concepto como la actualización de aquel mítico a “A galopar”. 

Sería muy fácil para Rosendo dejarse llevar, poner el piloto automático y sacar discos sin demasiada sustancia o simplemente defender sus viejos éxitos. Pero evidentemente en sus venas vive el espíritu rockero, y eso es algo más que llevar el pelo largo, cosa que demuestra sobradamente en este su decimoquinto disco que sigue destilando energía, electricidad y un verbo afilado para cantar sobre la realidad. Sin duda todo un privilegio contar con músicos así. 

Escrito originalmente para: http://tamtampress.es/2013/10/22/verguenza-torera-rosendo-estado-de-la-nacion-en-clave-de-rock/