20 dic. 2013

Entrevista: Audience







KEPA ARBIZU
El grupo vasco Audience es uno de esos secretos, demasiado bien guardados, que tiene el rock hecho en el Estado. Recientemente han editado su nuevo disco, “Big Affair”, que llegó precedido hace unos meses de un EP (“Mistress Games”) que marcaba ya las directrices por las que ha transitado: un sonido “americano” interpretado dentro de su particular y atractivo mundo sonoro. Para adentrarnos de lleno en él nos ponemos en contacto con Ager Insunza, multi instrumentista y uno de los tres cantantes, junto a su hermano Gaizka y Hannot, que tiene la banda. 

Antes de este disco, “Big Affair”, que acabáis de editar, sacasteis hace unos meses el EP “Mistress Games”. ¿Fue lanzado a modo de aperitivo o anticipo a este trabajo largo? 

Ager: Sí, nosotros planteamos los dos trabajos como parte de uno, como un proyecto. Por eso incluso las portadas; el tratamiento de la imágenes es muy parecido, en uno aparece un tren desde el exterior y en el “Big Affair” ya estamos en el interior, o los títulos: “Mistress Games” es algo así como juegos de la andereño (maestra / profesora en euskera), pero al mismo tiempo el “mistress” quiere decir algo como amante, supone algo pequeñito y “Big Affair” algo ya más grande. Un asunto grande pero también un rollo amoroso. Parte todo del mismo momento creativo, son dos partes del mismo proyecto para nosotros. 

Puede ser visto entonces como que uno es el primer paso del camino y el otro la llegada. 

Ager: Sí, incluso si escuchas los dos podrían ser parte del mismo LP, aunque creemos que el tratamiento del sonido es un poco más externo. El primero lo hemos grabado en Garate, una canción en otro estudio, y el LP en Hoboken con John Agnello. El tratamiento de sonido es diferente pero lo que son las composiciones podrían ser del mismo disco, hay una coherencia evidente entre los dos. 

“Bigg Afair” confirma o mantiene esa evolución en vuestro sonido hacia uno que se podría decir más americano, ¿qué os ha llevado a ir recorriendo ese camino? 

Ager: A nivel de sonoridad, el “Big Affair” es la primera vez que dejamos la responsabilidad en manos de un productor, no lo habíamos hecho nunca. Hasta el “Mistress Games”nosotros la habíamos tomado. Somos bastantes celosos con nuestro sonido, no sé si es por complejos o porque somos así, siempre hemos querido sonar muy natural, bastante pequeñitos y esta vez íbamos con la idea de dejarle al productor toda la cancha que necesitara. El cambio para nosotros ahí es evidente, a nivel de sonoridad. Suena todo más grande. Bromeábamos porque en el estudio Water Music, la clave Wifi era “siete grammys”, por los que han grabado allí, y decíamos “vamos por el octavo”, asustados por nuestro nuevo sonido. A nivel de composición, con ese sonido americano que comentabas, no creo que sea algo que busquemos o que estemos lanzados hacia un tipo de música. Además tenemos algo de miedo a que se nos etique o encasille como un grupo revival o como una copia de algo “americano”. Igual, con Amerikanuak, se nos ha etiquetado con un movimiento, pero no estamos muy de acuerdo con eso. 

A pesar de ese sonido americano y las influencias de nombres clásicos que van desde Nick Cave a Randy Newman, pasando por Gram Parsons o los Stones, en el disco se sigue imponiendo un estilo propio de la banda, que yo diría que se basa principalmente en la intensidad que aplicáis a vuestras canciones. No sé si lo veis así... 

Ager: Sí, nosotros sí que hablamos mucho de intensidades, es algo que nos es bastante fácil conseguir en los conciertos y no tanto en los discos. Ahí has acertado mucho con Randy Newman, es una de las pocas veces que veo una influencia bastante evidente en un par de canciones. El disco es un poco mas ecléctico, también somos tres los compositores, tres los que cantamos e igual cada uno tira hacia su lado. Si que hay influencias en canciones, de Randy Newman o los Stones. Si es verdad que le damos mucha importancia a las dinámicas dentro de una canción , a las intensidades. 

Siempre habéis introducido algún tema en euskera en vuestros discos. En esta ocasión son dos: “Ez da txantxetan” y “Burdintzen”. ¿Hay alguna singularidad o diferencia cuando escribís en vuestro idioma? 

Ager: Yo creo que evidentemente cuando escribes en un idioma que dominas el tratamiento es diferente. Yo suelo decir que la mayor diferencia es cuando la frase hace “clic” en cada idioma. En inglés es muy diferente para encontrarla que cuando lo haces en euskera, que dominas el idioma y los matices que puede tener. El inglés tiene un trabajo añadido, incluso de documentarse mucho mejor a la hora de meter una u otra. 
Entiendo que ese “clic” del que hablas se produce en una zona más íntima en vuestro idioma... 

Ager: Eso es, en tu idioma puedes llegar más lejos, para llegar a esa misma distancia en el inglés necesitas mucho más tiempo, documentarte e incluso consultar para asegurarte de que los matices que quieres introducir no son una cagada, y eso cuesta más tiempo y es menos natural. 

Canciones como “Country of Tambourine” o “Protest” muestran un descontento por la situación social actual. ¿Este es un disco en parte influenciado por lo que sucede en la calle? 

Ager: Si, al final siempre estás influenciado por lo que ocurre alrededor. “Protest” y “Country of Tambourine” son dos partes de la misma canción, con un enfoque distinto, pero tienen cierto ambiente de canción protesta. “Country of Tambourine” sería una traducción chapucera de país de pandereta. Con lo que vemos alrededor está claro de lo que queremos hablar ahí. 

“Burdintzen” es un tema con un sonido un poco más duro y violento que de alguna manera puede recordar a vuestros inicios. ¿Era un poco esa la intención? 

Ager: Este es un tema de Hannot y si que se aleja un poco de los restantes del disco. Nosotros durante el proceso lo llamábamos “la blues”, es un blues pero retorcido de tal manera que parece otra cosa, y sí que por el nivel de intensidad y lo visceral que es puede recordar a nuestros primeros dos discos. 

Una de las grandes novedades del álbum es el trabajo en la producción de John Agnello. ¿Llegasteis a Estados Unidos con las canciones muy trabajadas y con una idea muy clara del sonido que queríais tener? 

Ager: Para nosotros ha sido un año muy intenso, éste ha sido un proyecto que hemos planificado desde el principio, y viendo los condicionantes y necesidades de publicar algo lo hicimos en dos etapas: un EP y un LP. Cuando entramos en Garate a grabar el “Mistress Games” ya teníamos más canciones de las que grabamos allí, hicimos una selección de las que podían entrar en una fase inicial y otras en la segunda. De todas maneras llegamos a Nueva York muy justos, en siete u ocho canciones llegamos con las cosas medianamente cerradas y en tres o cuatro bastante abiertas. A nivel de dejar trabajar al productor o hasta qué punto éramos flexibles expresamente tomamos una decisión en grupo de que le íbamos a dejar toda la cancha que necesitara a Agnello. Eso ha sido algo visto claramente duramente la grabación. Por ejemplo él ha decidido el orden de las canciones, nosotros nunca nos habíamos planteado que alguien desde fuera tomara una serie de decisiones a nivel de sonido, qué guitarra utilizar o cómo tratar las voces. Es sin duda el disco en que más margen hemos dejado a una persona fuera del grupo.
Al margen de lo estrictamente musical, el hecho de grabar en un entorno diferente, lejos de vuestra casa, ¿también tiene su parte de influencia en el resultado definitivo? Por ejemplo en una canción como “Ballad of being wrong” hacéis mención a New York, no sé si es una casualidad... 

Ager: No, no es casualidad. Para nosotros esto ha sido una aventura. Nos surgió la oportunidad hace un año de hacer una intentona de grabarlo allí, no es que desde un principio buscáramos a John Agnello como el que mejor nos podía hacer esto. Gaizka grabó allí el disco con Capsula de “Ziggy Stardust” y surgió la oportunidad, vimos que era una buena excusa para entrar en una aventura así. A pesar de que se nos cataloga con esa etiqueta de country, Agnello nos podía aportar algo que buscábamos, sobre todo tratamiento vocal y el tema de ruidos, cacharrería, pedales, distorsiones... pensando en referentes como Kurt Vile, Lanegan, Dinosaur Jr. o Sonic Youth, aunque luego a la hora de valorarnos desde fuera parece que no se nos aprecia esa línea. Nos pareció que todo encajaba para entrar en esta aventura. A nivel económico o logístico ha sido algo tremendo, de ahí también el nombre de “Big Affair”. 

Hace unos años habéis grabado la banda sonora del documental “Amerikanuak”. Desde fuera parece muy diferente el hecho de componer canciones que tienen que seguir un argumento ajeno y de alguna manera unas imágenes frente a un disco propio, ¿es así? 

Ager: Sí, es muy diferente, aunque se ve sólo el trabajo de “Amerikanuak” sí hemos tenido antes y después una serie de encargos. A nivel de composición es bastante diferente hacerlo para unas imágenes. La historia estaba ya ahí, aunque se le dio mucha importancia a nuestra música. Es un documental que muestra muchos paisajes, emociones que se repiten una y otra vez: soledad melancolía... eso te lleva a componer de una manera en la que hay que controlar los ritmos, las canciones tienen que estar más medidas y seguir una narrativa.
¿Esa forma de trabajar diferente os ha aportado alguna enseñanza para discos posteriores o lo tomáis como un paréntesis claramente diferenciado de vuestros discos? 

Ager: No, de hecho ahora estamos metidos en el nuevo proyecto de la misma productora, Berde Produkzioak, están haciendo un documental sobre la historia de la cesta punta, tomando como línea argumental la vida de un zestalari de principios del siglo XX que vivió en Cuba, en México... aunque parece que va a ser difícil que se estrene en el Zinemaldia del 2014 e igual será en 2015. Hemos aprendido mucho con “Amerikanuak”, tuvimos una buena visión de llevarlo en directo, hicimos 20 conciertos en buenas salas en toda Euskal Herria y salimos a Mallorca y Sevilla con este show. Fue un espectáculo muy exigente a nivel técnico, tema de luces, íbamos con pinganillos... para nosotros era una superproducción. Ese aprendizaje a nivel de sonorización lo hemos llevado al concierto normal, donde sacamos también audiovisuales.
En la banda cantáis tres de los integrantes, Hannot, Gaizka y tú. ¿Qué crees que aporta eso a vuestro sonido? 

Ager: Nosotros creemos que somos un grupo que no estamos muy encorsetados ni a nivel de sonido ni de composición, escuchas un disco nuestro y no es algo repetitivo, al final hay diversidad. No sé si a nivel de marketing es buena idea que haya tres cantantes y no haya una figura líder, supongo que eso va en contra de los principios comerciales, pero nos sentimos cómodos así y vemos el grupo como un espacio en el que cada uno puede aportar lo que quiera y no miramos si alguien canta más o ese tipo de celos. Por la idea que tenemos de grupo hacer esto es positivo. 

A lo largo de los más de 10 años de carrera que lleváis habéis tocado en los grandes festivales del Estado: Primavera Sound, el FIB, el Azkena, ¿han supuesto, al margen de la gratificación artística de tocar junto a otras grandes bandas, una manera de acceder a un público mayor? 

Ager: En los grandes festivales hemos tocado hace mucho, fue una época bastante intensa donde se sucedieron dos discos: “Some Lovely Hands On Dry Skins” y “Second Handed”. No sé qué decirte respecto a llegar a un publico más grande. En esa época ganamos varios concursos pero nunca hemos sido un grupo de masas ni que hayamos buscado, ni encontrado, dar un pelotazo. Siempre hemos tenido, en cada sitio que hemos estado, un grupo reducido de gente que es muy seguidora de lo nuestro más que mucha a la que le puede gustar o no. Siempre hemos encontrado gente muy afín a nosotros que se interesa por lo que hacemos pero un grupo reducido de ella.
Pienso sobre todo en la posibilidad de llegar a gente que igual con el disco no es posible. Por ejemplo vuestra actuación en el Azkena hace tres años creo que sirvió en parte para eso... 

Ager: No es una cosa que controlemos, siempre hemos visto fluctuaciones. Sacamos un disco y la critica nos trata bien, la gente se fija en nosotros, se acerca, cree que somos un grupo nuevo y no había oído nada de nosotros. Me imagino que somos un desastre a nivel de marketing y cualquiera nos diría cómo hay que tratar la marca Audience y que hacemos todo al revés. Hacemos las cosas como podemos, nunca hemos percibido que esto vaya a salirse de madre y que vaya a gustar a mucha gente, la que tenemos es muy aficionada, critica con la música, espera de nosotros un discurso coherente. Tenemos un publico que nos sigue de gran calidad pero no cantidad.
Eso quizás se demuestra en detalles como que vuestras ventas del nuevo disco mayoritariamente sean en formato vinilo. 

Ager: Eso es así. En los “preorders” de este “Big Affair”, el “Mistrees Games” era un híbrido entre vinilo y CD, sí que ha habido una mayoría de vinilo. Sabemos que es imposible que eso se mantenga, pero vemos que la gente que nos sigue sabe valorar el producto con cierta, vamos a decir, calidad. 

Creo que es algo lógico viendo el tipo de música que tocáis. 

Ager: Yo he hecho la prueba, no con el “Big Affair” sino con “A Shake in Calm Water”, de sincronizar el vinilo y el CD. Y bueno... cada uno tiene sus peculiaridades. El CD tiene un sonido más cristalino, en medios y agudos es más nítido y puedes diferenciar más las cosas, pero los graves-medios del vinilo a nivel de grano yo no los he conseguido alcanzar en la ecualización. Se podría hablar mucho de soportes y formatos, yo he oído que las grandes empresas van a dejar de producir CDs en tres años. No sé si publicar en vinilo es cosa de nostalgia o si se puede defender a nivel técnico. A nivel mercado sabemos que es un suicido porque nos cuesta más producir 500 vinilos que 2000 CDs, sabiendo que no los vamos a vender nunca, pero ahí está y todavía entendemos que debe de tener su sitio. A nosotros nos gusta comprarlos así que nuestros propios trabajos salen en vinilo. 

 Publicar en ese formato es algo de militancia y de defensa de una forma de escuchar música. 

Ager: Sí, yo creo que si, cada soporte tiene su valor y el vinilo sin duda sigue teniendo su vigencia. No es lo mismo la sensación, la experiencia de comprar un vinilo con su tamaño, abrirlo, la liturgia de pincharlo, que poner un CD o descargarte un disco por internet. Pero tenemos que ser abiertos a todo eso. Hace sólo 130 años que fue la primera grabación de sonido, el vinilo se inventó hace ¿70?, el LP ¿50? el CD ¿30?, no podemos pensar que dentro de 100 años puedan existir los vinilos. Hay que hacer los dos ejercicios: saber valorar lo que ha existido y entender lo que viene. 

¿De ahí que el “Mistress Games” se presentara en todos los formatos? 

Ager: Eso era un juego, el nombre lo dice, ofrecer algo en CD, vinilo y descarga. Para escucharlo entero tenías que utilizar los tres soportes, porque la de vinilo era inédita y la de descarga tampoco estaba en los otros dos. Era un juego para que el consumidor de música pudiera valorarlo en base a la experiencia de cada soporte.


Escrito originalmente para:  http://www.elgiradiscos.com/2013/12/entrevista-audience.html