24 abr. 2014

“Do to the Beast”, de The Afghan Whigs. Regresando a la zona oscura


KEPA ARBIZU

The Afghan Whigs siempre fueron los chicos raros del grunge, ya sea porque procedían de un lugar que no era Seattle (son oriundos de Cincinnati) o principalmente, tal y como quedó demostrado por la evolución mostrada a lo largo de sus discos, porque su propuesta superaba dicho encasillamiento. También es cierto que haber grabado para la escudería Sub Pop, referente de la escena, o sus fuertes guitarras y sombrío sonido les hacía mantener un cierto nexo de unión con ella. 

16 años después de su último lanzamiento (“1965”), regresan ahora con este “Do to the Beast”, una “rentrée” que tuvo su primer capítulo en la gira de reunión que realizaron en el 2012. Si bien en dicha cita mantenían al guitarrista Rick McCollum, en la actualidad ha causado baja. Esto significa que en la reciente grabación sólo se mantienen de la formación original John Curley y, obviamente, Greg Dulli, auténtica cabeza pensante del proyecto. Junto a ellos una serie de músicos procedentes de variadas formaciones (Chavez, Queens of the Stone Age, The Raconteurs..) que tienen el papel de acompañamiento y de paso, aportar su granito de arena para hacer a este álbum poseedor de un sonido clásico, o cuanto menos muy reconocible , pero repleto de matices y variedad. 

En esta larga época sin noticias del grupo su cabeza visible, Greg Dulli, ha formado parte de diferentes proyectos como The Twilight Singers o The Gutter Twins, de los que también se ha traído heredadas algunas ideas que se manifestarán en este trabajo. Y es que a pesar de ese espacio en blanco que ha vivido la banda, su vuelta les reengancha al camino por el que transitaban, en el que el rock ruidoso se ha dejado influenciar por la música negra, siempre con una gran sutilidad y bajo un prisma totalmente personal, una referencia básica en ellos tal y como demostraron con la realización de versiones clásicas del género. 

 “Do to the Beast” se abre con “Parked Outside”, un tema que nos puede llevar a equívocos, ya que su rock denso, oscuro y potentísimo, acompañado por la fiereza con la que está cantada, supone el momento más álgido, en cuento a fuerza bruta se refiere, del álbum. Las otras canciones que optan por una vía más enérgica se desenvolverán con mayor matización y jugando con las tonalidades, en la que “Matamoros” es su máxima exponente, deslizando la electrónica en el habitual trabajo de melodías del grupo. Mucho más arquetípico todavía será un tema como “The Lottery”, donde se conjuga la tensión eléctrica con un ambiente envolvente, mismas armas que utilizarán en el “in crescendo” que se materializa en “These Sticks”. 

 El disco también se va a mover por un territorio más pausado, en el que predominarán los medios/lentos tiempos. Por ejemplo “It Kills” o “Lost in the Woods” guardan en común el protagonismo que adopta en un primer momento el piano, al que más tarde se irá uniendo instrumentación (incluidas las guitarras). Mientras que en la primera juega con una reposada intensidad, la segunda directamente tira de épica. “Algiers” por su parte es más directa y saca a relucir la baza romántica, siempre desde una perspectiva oscura, apoyada en parte en el falsete utilizado en momentos por Dulli. 

“Do to the Beast” supone el regreso de una banda esencial en la década de los noventa. Al frente nunca ha cabido duda de que estaba el cerebro de Greg Dulli, al igual que sucede en esta ocasión. Probablemente no sea este el disco referencial ni esté a la altura de sus cimas creativas, pero sin duda es un perfecto ejemplo de su buen hacer a la hora de situarse en ese territorio en el que el rock oscuro y guitarrero se fusiona con los sonidos negros en una forma personal y realmente emocional.

 Escrito originalmente para: http://www.culturamas.es/blog/2014/04/22/do-to-the-beast-de-the-afghan-whigs-regresando-a-la-zona-oscura/