24 nov. 2010

"Black Lightning". The Bellrays a la máxima potencia


KEPA ARBIZU


The Bellrays irrumpieron en la escena musical cuando se acababa el siglo XX con una propuesta que ellos mismos definían, de forma muy atinada, con la frase “Blues is the teacher Punk is the preacher”. Del primero tomaban su crudeza y del segundo sus ritmos sudorosos y vibrantes.

Discos como “Let it blast” o “The red, white and black” ponían a la banda surgida en California como uno de los grupos con más energía, y la robusta voz de Lisa Kekaula se convertía en una de las referentes dentro del rock actual. No hay que desmerecer en ningún momento el armazón guitarrístico que creó Tony Fate. Todo junto daba como resultado un auténtico torbellino musical.

Hay que hacer un par de consideraciones a la carrera del grupo para poder entender y situar de la mejor manera su nuevo lanzamiento. Primero, la repercusión que tuvo el abandono de Tony Fate y que supuso la reestructuración de todos ellos, pasando Bob Venum del bajo a la guitarra. Lo que en principio parecía un golpe definitivo para The Bellrays supieron lidiarlo con éxito.

Y si eso fue posible, aquí viene la segunda consideración, fue gracias a la evolución que estaba sufriendo el grupo y que suponía un tono menos crudo y oscuro en su música y con la cada vez mayor presencia de la música negra, sobre todo en discos como el “Have a little faith”.

Con este panorama llega “Black lightning”, rodeado de algunas dudas por ese cambio estilístico ya comentado pero que quedan disipadas de manera rotunda y no sólo eso, son capaces de dar forma a uno de sus trabajos más espectaculares.

Como se suele decir en estos casos ni su nuevo álbum ha regresado a sus puros orígenes ni ha seguido ahondando en la nueva deriva. Cierto que el sonido es muy limpio y las guitarras no suenan tan crudas como antaño pero también lo es que apoyados en la portentosa voz de Kekaula la banda coge un ritmo imparable y se comportan como una auténtica apisonadora.

Desde el inicio con el tema que da nombre al disco dejan claro su “ABC”, una rugosa voz a pleno pulmón y una base de guitarras acelerada y repleta de tensión. Todavía más exaltados suenan en “Hell on earth”, con un ritmo trotón de punk-rock o las dosis duras de hard rock que son “Living a lie” o “Everybody get up”, en la que se vislumbra un gusto por los himnos al estilo AC/DC. Melodías poperas sin embargo se esconden en “Power to burn”. Todas ellas, y otras más, forman un conjunto de temas repletos de intensidad y capaces de insuflar ánimo y espíritu al alma más lúgubre.

También hay lugar para composiciones con un claro tono soul. En “Sun comes down” aparecen instrumentos de cuerdas para crear un ritmo dulce al estilo Motown, cosa que también sucede con la maravillosa “The way”, donde los coros femeninos dan como resultado un sonido todavía más clásico, recordando incluso al realizado por las Supremes. A medio camino entre el clasicismo de la música negra y el lado más salvaje de guitarras aparece otro de los momentos importantes que es “Anymore”.

Todo ello conforma la esencia de lo que fue, y sobre todo es hoy en día The Bellrays, que han cambiado su crudeza por un sonido más limpio pero que sigue dando unos réditos impresionantes, tal y como demuestra “Black Lightning”, uno de esos discos que te agarran desde el primer momento y consiguen levantarte del asiento irremediablemente.

Escrito originalmente para:
http://www.tercerainformacion.es/spip.php?article20342