7 nov. 2010

"National Ransom". Elvis Costello, Rey de reyes


KEPA ARBIZU



Pocas cosas nuevas se pueden escribir sobre Elvis Costello, uno de los músicos vivos más importantes. Una dilatada carrera, desde que empezara a finales de los años setenta integrado en la heterodoxa new wave hasta su actual estado, que no ha tenido descanso ni estancamiento digno de mención.

Lo que si parece imposible es encontrar otro que se haya movido por tantos estilos, saliendo además airoso de casi todos de ellos. El country, el jazz, la música clásica, el rock y casi cualquier otro “palo” ha sido tocado por el inglés, cosa que habla bien a favor de su pasión por la música y de sus ganas por descubrir nuevos terrenos.

De “National ransom”, su recién editado disco, se podría decir que se sitúa de una manera muy genérica en el country, al igual que sucedía con el anterior. Un género al que ya se acercó en pasadas épocas por medio de sus discos "Almost blue" y "King of America". Ya por esos momentos emprendió relación con el ahora afamado productor T Bone Burnett que de nuevo vuelve a tener un papel importante en la actual grabación. Al margen de su labor habitual en los controles, tiene un peso importante en la composición de algunos de los nuevos temas.

Mientras que su predecesor tenía un sonido unitario, centrado en el country, en éste encontramos una variedad mucho mayor. Uno de los posibles causantes de esa diversidad puede ser que son las dos bandas que actualmente utiliza Costello las que se dan cita para grabar este nuevo disco. Los Sugarcanes, entre los que destaca el gran Jim Lauderdale, y que se suelen dedicar a los sonidos más “campestres” y The Imposters, evolución de los míticos Attractions y que habitualmente se dedican a los discos más rock.

Por si eso fuera poco, son muchos los músicos amigos que se han dado cita para colaborar. Aparecen entre otros el guitarrista Marc Ribot, Leon Russell, mítico pianista y actualmente colaborador en el último disco de Elton John, y el cada vez más reconocido Buddy Miller. Todos con una calidad más que reconocida que desde luego no puede dejar duda ninguna respecto a la solvencia con que hacen su labor.

Otro aspecto que resalta en el nuevo álbum es el papel que juegan las letras. Una disciplina en la que el músico inglés siempre ha destacado, a pesar de no ser especialmente reconocido en esa tarea, pero que esta ocasión puede ser en la que más patente quede. Varios de sus últimos discos podían calificarse de conceptuales, ya que desarrollaban una idea común. “National Ransom” no encaja exactamente en ese calificativo pero sí es obvio que todo encaja para terminar haciendo una reflexión general acerca de un mundo cada vez más en descomposición, desde lo individual hasta lo colectivo, como él mismo explica en sus propias palabras “parece que todos estamos dirigiéndonos juntos al mismo acantilado, a cámara lenta”.

Ya desde la portada, en la que repite Tony Millonaire, autor de “Secret, profane and sugarcane”, y que muestra un lobo en actitud de huida con un maletín de dinero sobre un fondo de un gran billete, se puede observar un interés por querer llamar la atención del oyente y ponerle en guardia de lo que el disco poco a poco irá desgranando.

En lo musical ya he comentado que hay una gran variedad de estilos. Nos encontramos con temas que nos retrotraen a los primeros pasos de Costello con un power pop descarado y animado. Un ejemplo de esto es la canción que da nombre al disco y encargado de abrirlo. Los versos que la componen destilan cinismo por esa “salvación nacional” contra la crisis y el modo de llevarla a cabo. Como curiosidad, y como método para universalizar la temática de las canciones, aparecen firmadas en un lugar y momento concreto casi siempre lejano al actual, en esta ocasión hace referencia al 1929.

Hay otros temas que poseen ese espíritu ágil en cuanto al ritmo se refiere pero con algunas matizaciones. Por ejemplo “I lost you” está llevado a cabo por medio de una instrumentación cercana al country, con lo que da un resultado de los más curioso la mezcla. El rock y las guitarras tienen su espacio en canciones como “My lovely Jezabel”, con tono blues y “Five small words”, con un aspecto americano .

En un disco del inglés no pueden faltar esos medios tiempos que siempre ha controlado de manera tan perfecta. En el caso de “Church underground” y “Stations of the cross” es el piano el que marca la cadencia para construir melodías emotivas. Un toque jazz es el que dirige “Jimmie standing in the rain”. Todavía con un tempo más sosegado aparecen “Bullets for the new born king”, “You hung the moon” o la sobria “One bell ringing”, que por la fecha y lugar hace clara referencia al hombre asesinado en el metro de Londres por la policía.

De una manera muy "sui generis" se puede catalogar “National Ransom” como un disco country, ya que está quedando en evidencia la amplitud de registros que abarca. De este estilo concreto encontramos canciones como el bluegrass amable de “Slow drug with Josephine”, el folk country que es “Dr. Watson, I presume” o la emotiva y magnífica “That’s not part of him you’re leaving”. El colofón al disco lo pondrá el ritmo alegre y “cabaretero” de “A voice in the dark”.

“National Ransom” es un disco excepcional en todos los sentidos. Primero en lo musical, donde junta a un elenco de colaboradores de lujo para dar forma a una serie de canciones que abarcan un amplísimo espectro y de una calidad indudable. Segundo, en lo relativo a su intención de hacer un variado mural de vivencias y situaciones que denotan unos tiempos oscuros, como son los actuales.



Escito originalmente para:
http://www.tercerainformacion.es/spip.php?article19803