6 ene. 2011

"Elliot Murphy", Elliot Murphy


KEPA ARBIZU


Seguro que cada uno tiene su “héroe” particular dentro del rock y que no entiende cómo dicho músico no tiene mayor repercusión y no se le incluye en la lista de los grandes nombres (tanto por talento como por popularidad).

En este caso me refiero a Elliot Murphy, compositor que siempre aparece en una segunda fila a la hora de hablar de los intérpretes de rock americano clásico. Pocos ejemplos se me ocurren que tengan un inicio de carrera tan asombroso (hasta el “Just story from America) como el del neoyorquino. Sus primeras grabaciones podrían disputarse casi con cualquiera el reinado de los grandes clásicos.

Pero no todo queda en un arranque espectacular, su carrera nunca se ha desviado de manera evidente y ha seguido creando grandes obras, con altibajos lógicos pero siempre con una media más que notable. Residente en París desde hace años, donde parece que encuentra mejor que en ningún otro lado la mezcla de reconocimiento y de un entorno idóneo para su pasión por el rock y la literatura y donde ha descubierto en Olivier Durand su auténtica mano derecha, con más de una década de colaboración entre ambos.

A sus más de 60 años edita un nuevo disco esta vez producido por su joven hijo y en la que se rodea de la banda con la que ha trabajado últimamente, entre los que se encuentra obviamente Durand. El resultado es un fabuloso álbum donde el papel dela instrumentación cobra relevancia dándole al conjunto un acabado perfecto.

Hay acercamientos a los mundos “dylanianos” como “Poise ‘n grace”. “Maybe you were laughing”” es un peculiar tema donde se deja ver con más fuerza la vertiente más ornamentada de su sonido. En “Counterclockwise” despliega todo su potencial vocal en una estupenda canción. “Take the devil out of me” saca a la luz la parte más dulce en una composición semejante a una nana por momentos.

La parte más guitarrera se hace patente en “Rock ´n roll rock ‘n roll” o en el country-rock de “Rain, rain, rain”. Ritmo de blues, en su versión más amable, es el que desarrolla en “Youn don´t need to be more then yourself”.

En resumen un soberbio disco que deja a las claras el excepcional momento que vive Elliot Murphy y que vuelve a servir para reivindicar su nombre como uno de los claves del rock americano.