29 may. 2011

Gil Scott-Heron. La revolución cantada a ritmo de soul


KEPA ARBIZU



Actualmente el hip-hop se debate en demostrar cuál es su esencia, si una música marcada por un espíritu reivindicativo y con el deber de suponer un continuo incordio al poder o si por el contrario se mueve únicamente en reproducir una iconografía de músculos, anillos y provocación. A nivel internacional, en cuanto a popularidad se refiere, parece que esta segunda alternativa es la que se ha impuesto con más fuerza, muy a pesar de que en los orígenes el estilo se enarbolaba como espejo de la voz de la calle.

Precisamente uno de los que ha sido denominado como creadores o precursores del rap, y por lo tanto todas sus derivaciones, Gil Scott-Heron y que le dio un sentido rotundamente reivindicativo ha fallecido a los 62 años en el hospital St Luke’s de Nueva York a causa de una enfermedad que sintió en el regreso de la reciente gira que le ha llevado por Europa.

Nacido en 1959 en Chicago pasó su juventud en el barrio neoyorquino del Bronx, donde se encuentra con una cruda realidad, repleta de marginalidad y conflictos raciales y sociales. Todo ese contexto lo dirigirá hacia la escritura desde muy temprana edad, ya a los 13 años tenía terminado su primer libro de poemas, y más tarde a la música. Será en los setenta cuando se postule como uno de los adalides de la utilización de cultura como medio de reflexión política.

Respecto a su creación literaria destacan los libros “The Vulture” y “The Nigger factory”, editados casi consecutivamente en los primeros años de la década, suponen ambos una visión de la sociedad norteamericana de la época. En la primera lo hace por medio del acercamiento biográfico a un personaje con un crimen de fondo y el otro centrado en el mundo universitario y la necesidad de crear un sistema educativo más libre.

Su carrera discográfica, su faceta más reconocida y la que mayor éxito le ha proporcionado, nace íntimamente ligada al pianista Brian Jackson, al que conoce mientras estudia en la universidad. Parte integrante de su banda, por la que también pasarán talentos como David Barnes, Ron Carter, Bernard Purdei o Hubert Laws, es su aliado musical en sus primeros álbumes. “Small Talk At 125th and Lenox” se trata de su primer disco. Musicalmente predominan ritmos tribales sobre los que Scott-Heron interpela o recita más que canta, lo que actualmente se conoce como “spoken word” y que se puede considerar como antecedente del rap o hip-hop. Ya en este álbum aparecen algunas de sus composiciones más conocidas como "The revolution will not be televised", que más tarde será versionada por él mismo. Las luchas raciales, las desigualdades o el consumismo son temas que aparecen ya desde su primera grabación.

Su segundo trabajo “Pieces of man” destacará por estar musicalmente más trabajado, aparecen mayores matices, más gusto por la ornamentación y en definitiva abre el abanico por los sonidos del jazz, del soul o del funk. John Coltrane, Nina Simone o Malcom X son algunas de las influencias que se manejan en un soberbio disco en el que se revisa su mítico tema “The revolution will not be televised”, acompañado de otras canciones que han entrado en la historia de la música negra como “I think I´ll call it morning”.

“Free Will” cerrará la trilogía de álbumes producidos por el prestigioso Bob Thiele, habitual colaborador de grandes nombres como John Coltrane, Charles Mingus o Dizzy Gillispie y fundador del sello Flying Dutchman. Junto a “Winter in America” registrado bajo el nombre de Gil Scott-Heron / Brian Jackson conforman el núcleo central del gran legado musical del artista norteamericano. Este trabajo precisamente puede servir de compendio de lo que supuso su aportación a la música, melodías de soul-jazz al servicio de un discurso duro y sin ambages expresado por medio de un gran talento literario. Ejemplos de todo esto se encuentran en “The bottle”, profunda reflexión sobre el alcohol, o “H20 Gate Blues”, duro varapalo a la administración Nixon.

A partir de ese momento su producción musical será mucho más intermitente. Su último disco publicado hasta la fecha “I’m new here” (con su consiguiente remix) vio la luz recientemente, en el año 2010, tras 16 años sin grabar nada. A lo largo de las décadas tuvo algunos destellos como “Spirits” , el aviso a la escena” hiphopera! por su deriva, pero sin la continuación no contundencia de sus primeros años.

La vida de Scott-Heron no ha sido nada fácil, y al margen de sus disputas políticas y la lucha que suponía en esos años pertenecer a la raza negra, muchos fueron sus problemas con las adicciones, la salud y la justicia, pasando varias veces por la cárcel, la última hace un par de años por posesión de droga. Todo esa amalgama de vivencias forman el semblante de un hombre que comprendió que la música, en este caso de raíces negras, debía ser el vehículo para mostrar la decadencia del sistema y proclamar la necesidad de luchar por la justicia. El soul, el funk y el jazz, junto con la escritura, fueron los medios que empleó de magistral forma para amplificar su voz y que sonara fuerte y rotunda.

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http://www.tercerainformacion.es/spip.php?article25440