26 jun. 2011

Jorge Ilegal y los Magníficos, dignificando la música latina


KEPA ARBIZU


La noticia de la desaparición del grupo Los Ilegales significaba el final de una de las bandas más especiales (y muy probablemente irrepetibles) y que a base, aunque no solo, de un rock agresivo, articulaban un discurso “incorrecto”, contundente y trasgresor aunque siempre inteligente y con fuertes dosis poéticas.

De esta situación sólo se podía sacar una cosa positiva y era el anuncio por parte de su líder, Jorge Martínez, de su nuevo proyecto que a la postre suponía un sorprendente cambio de registro. Se trataba de dejar atrás las influencias rockeras y situarse antes de la “invasión anglosajona” para reivindicar la música latina y de guateques, esa misma que interpretaba el músico asturiano en sus primeros pasos en las orquestas de pueblo.

Si hay momentos en que hay calificar algunos discos como un salto sin red este es uno de ellos. Para afrontarlo, y a pesar en principio de lo alejado de las premisas de su hasta ahora grupo, se ha rodeado de componentes de todas las épocas de Ilegales (Alejandro Blanco, Jaime Belaustegui y Juan Flores) a los que se ha sumado el vibrafonista Xuan Zem, que ya formó parte del inclasificable proyecto bautizado con su apellido (Zem).

Una vez reunido un equipo de confianza el siguiente paso ha sido echar la vista hacia atrás, cronológicamente hablando, tanto en el aspecto musical como en los relativo a su propia indumentaria y a recuperar todos esos instrumentos utilizados en este tipo de música (percusiones latinas varias, metales, etc..) y sus respectivos adminículos. Todo con la intención de reproducir en su totalidad y de la manera más veraz la época a las que se remontan las composiciones.

Quizás lo primero que hay que advertir sobre este disco homónimo es que pese a lo que se podría pensar en un primer momento, viendo la deriva musical que toma, en su interior encontramos mucho de la esencia de los Ilegales y más concretamente de Jorge Martínez. No obstante hay que recordar que su carrera “ilegal” ha estado abierta a muchas influencias incluidas las melodías pop. Este nuevo trabajo aunque esté repleto de detalles en la producción y cuente con la inclusión de un buen número de instrumentos en ningún momento da sensación de espesor ni tiende al barullo, al contrario, suena conciso y directo. Es cierto que muchos de los estilos que abarcan las canciones son totalmente desconocidos para el habitual seguidor del rock pero el resultado final elimina cualquier prejuicio .

La esencia más latina se deja ver en composiciones como “No creo”, habitual retrato con connotaciones sexuales y “femme fatale” que en verdad guarda una reflexión sobre del amor. La voz de Jorge Matínez suena mucho menos agresiva que en el pasado y se nota un claro trabajo por buscar diferentes registros, llegando así a ser un complemento perfecto a un tema que se mueve entre lo rítmico y lo nostálgico. “Estrella venenosa” muestra buena parte de la lírica que ha hecho famoso al músico, en una reivindicación de lo insano como forma de vida (“Porque todo lo que llaman sano quiere matarme”) y un estribillo y ritmo de vals que en algunos instantes tiene cosas en común con el tema "Canción obscena" compuesto hace años. “Nuevo rumbo”, otra canción de similares características a las anteriores, puede ser leída como toda una declaración de los principios que le han llevado a esta nueva andadura (“Siento que cambian los vientos voy a marcar un nuevo rumbo”).

En “O bosque das fresas” opta por un ritmo mucho más onírico y en cierta manera “medieval”, tanto en la temática como en lo formal. Otras canciones seguirán por ese tipo de ambientación, siempre con matices, como es el caso de “Jardín mortal”, tratada en su conjunto de una forma más minimalista y a pesar de que según transcurre se va ornamentando, con un gran gusto, es la guitarra y la voz la que sostiene la composición. Otra es “La herida abierta” , muy probablemente, en el plano lírico, sea la mejor letra de todo el disco (“Conocen mil palabras contra el olvido, que mueven como piezas de un ajedrez sordo y ciego”).

Pero no todas en este álbum son composiciones propias, también hay varias versiones. La más “estándar” en un principio sería la conocidísima “Bésame mucho”, absolutamente trillada por la música popular pero aquí se le da un aire de jazz-swing a lo Django Reinhardt o Al Casey muy sorprendente. También es curiosa la elección de “Miradla” del cantautor Joan Baptiste Humet, la que respeta en su esencia aunque la dota de un tono más sobrio y menos instrumentada, algo que también hará con una de las dos canciones que revisita de Adriano Celentano, concretamente con “Si spento il sole”, a la que imprime un sonido más rockero, en la onda The Shadows. Será una de las pocas concesiones que hace a este género. Otro aparece en la otra versión del italiano, “Il ribelle”, puro rock and roll de los cincuenta. Para cerrar el disco interpreta el medio bolero-ranchera de Núñez de Borbón,"Inutilmente", en el que de nuevo sacará todo el jugo posible a su voz.

El nuevo proyecto de Jorge Martínez demuestra que la personalidad de un músico está muy por encima de los estilos y etiquetas. Asi lo demuestra en un entorno alejado del rock and roll, en líenas generales, pero en el que se mueve a la perfección y demuestra su sobrado talento como compositor y letrista, abriendo estilos desconocidos y poco respetados en muchas ocasiones, a un público poco acostumbrado a ellos.

Escrito originalmente para Tercera Información:
http://www.tercerainformacion.es/spip.php?article26416