21 jul. 2011

"Eleven Eleven", Dave Alvin


KEPA ARBIZU


The Blasters ha sido un grupo injustamente olvidado y no demasiada reconocida su labor a la hora de revitalizar, y de una manera brillante, el sonido clásico del rock and roll. Mérito logrado en buena parte gracias a los hermanos Alvin.

Uno de ellos, Dave, tras desligarse de la banda, emprendió una carrera en solitario que llega hasta la actualidad y que ha demostrado su versatilidad y talento tanto para la composición, abordando una amplia gama estilística, como con el manejo de la guitarra.

En este nuevo disco, “Eleven eleven”, deja otra vez en evidencia que el músico norteamericano sabe moverse por derroteros muy variados. De hecho, este trabajo puede ser perfectamente visto como un gran mapa de la música americana de raíces, guiada por su manejo perfecto de la seis cuerdas y por una voz profunda que podría ser calificada de“crooner”.

Un buen número de temas tendrán el blues, interpretado de una forma densa, pantanosa y en muchas ocasiones recitado más que cantado, como base central. “Harlan County Line”, “Johnny Ace is dead”, que parece extraída del “Highway 61 revisited” de Dylan (no obstante interpretó una versión del tema con ese nombre hace años), "Gary, Indina 1959” con ritmo de boggie, “What’s up with your brother”, con un aire a Howlin’ Wolf y en la que interviene de manera magnífica su hermano Phil, e incluso “Run Conejo run” donde su base rítmica nos lleva inevitablemente a Bo Diddley , son algunos ejemplos.

Pero no sólo de la música “del diablo” se alimenta este disco, ya que como dije en un principio el álbum hace una visión amplia de la música tradicional americana. Por eso temas como “Murrieta’s dead” desprenden un aroma fronterizo que la hace poseedora de una ambientación embaucadora, “Manzanita”, un aire a country delicado al estilo de Guy Clark, tema en el que colabora Christy McWilson, o “Two lucky burns”, interpretado a medias con el desaparecido Chris Gaffney (Hacienda Brothers), a jazz elegante con gusto a Sinatra.

Un disco que es capaz de pasar de lo más delicado o elegante al blues más brusco y hacerlo con un gran resultado sólo puede significar que se está ante un compositor de gran talento y con manejo de los estilos del rock americano, y Dave Alvin, por si quedaba alguna duda, lo es.