1 sept. 2011

“Dirty jeans and mudslide hymns”, John Hiatt. El hombre tranquilo del rock


KEPA ARBIZU


Quizás el mejor camino para llegar a tener una carrera profesional dentro de la música longeva y respetada por todos (tanto desde de la industria como por parte de los seguidores) sea avanzar a pasos cortos, seguros, sin altibajos y alejado de los focos mediáticos. O tal vez este sea sólo el consuelo para aquellos que no logran triunfar, en el sentido cuantitativo de la palabra. Sea como sea, John Hiatt, aparezca o no en las portadas de gran tirada, es uno de los hombres claves dentro del rock de los últimos años.

El norteamericano lleva nada más y nada menos que casi 40 años dedicándose a sacar estupendos discos y a consagrarse como referente de un tipo de música, y también de actitud, que en nada tiene que envidiar a la de nombres, por otra lado de indudable calidad, como Tom Petty o Bruce Springsteen.

De extensísima discografía, abarca desde mediados de los setenta hasta la actualidad, sobresale entre las creaciones de John Hiatt el magistral y esencial “Bring the family” (1987), un disco de puro sonido de raíces de asombrosa perfección en todos los registros que abarca, gracias en buena medida también a la banda de la que se rodeó, formada entre otros por Ry Cooder o Nick Lowe.

“Dirty jeans and mudslide hymns”, su nuevo álbum, es otra pieza más dentro de lo que se podría llamar esta última etapa del músico norteamericano. Aquella que se inició con “Master of disaster” (en esa ocasión flanqueado por los North Mississippi Allstars) y en la que realiza un rock americano sobrio, contenido y de alto calado emocional. En esta ocasión, y junto a su banda habitual de los últimos años (Doug Lanco, Patrick O’ Hearn y Kenneth Blevins), ha contado para las labores de producción con Kevin Sherley (Joe Bonamassa, Black Crowes, Aerosmith o Led Zeppelín) que ha supuesto implementar el tono dramático a sus composiciones, cosa que dicho de paso les viene a las mil maravillas.

“Damn this town”, encargada de abrir disco y en la que narra todo un catálogo de desgracias, es una auténtica joya que sirve también como una demostración de músculo. Estamos ante un sonido denso pero compactado con tremenda fuerza, a lo que ayuda su tono de voz profundo y crudo, que le emparienta con Bob Dylan o el Graham Parker actual. “I love that girl” es otra muestra de contundencia instrumental, aunque esta vez con un ritmo más alegre en la que el country-rock se encuentra con momentos pop y que podría ser firmada por cualquier potente banda del llamado alt-country.

Una parte importante del grueso de esta álbum lo forman canciones lentas o medios tiempos. Es el caso de “Till get my lovin back” o “Don’t wanna leave you now”, con un aire country, mención especial para la pedal steel de Russ Pahl, aderezado con leves gotas de soul. “Hold on for your love” y “Down around my place”, enfocadas desde un punto de vista mucho más rockero y con una épica maravillosamente conseguida principalmente por el potente sonido de las guitarras, protagonistas en ambas composiciones.

Además de todo esto, y recordando que estamos ante un compositor que siempre se ha movido por todos los palos de lo que se entiende por música de raíces, hay momentos también para el country nostálgico de “Adios california”, el rock and roll mestizo, al estilo de Delbert McClinton, de “Detroit made”, el blues rock sosegado de “Train to Birmingham” o “All the way under”con su pura esencia a Nueva Orleans.

John Hiatt, al igual que otros veteranos con no demasiada repercusión como Buddy Miller o Guy Clark, demuestra su fuerza y su talento a cada paso que da en forma de discos de una asombrosa perfección y en la que la música tradicional americana la representa con iguales dosis de sensibilidad, fuerza y épica, decorado todo ello con la imaginería habitual de este tipo de estilos y donde los dramas, las largas carreteras o el desamor, construyen un mapa crudo y real que supera con mucho cualquier interpretación localista para llegar hasta la esencia del ser humano.

Escrito originalmente para Tercera Información:
http://www.tercerainformacion.es/spip.php?article28274