15 sept. 2011

"Mockingbird time", The Jayhawks



KEPA ARBIZU


El reencuentro entre Gary Louris y Mark Olson bajo el tejado de su grupo de siempre, The Jayhawks, ha sido una de las últimas grandes, y esperadas, noticias del mundo del rock. Como consecuencia, su nuevo disco bajo este formato clásico, también ha despertado un gran interés, y alguna dosis de morbo, por comprobar el resultado de esta “rentrée”.

Escribía García Lorca que “Las cosas que se van no vuelven nunca, todo el mundo lo sabe... y es inútil quejarse”. Son unos versos que se le pueden aplicar perfectamente a la situación actual del grupo de Minneapolis. No creo que fuera la mejor manera de afrontar esta vuelta esperar que de nuevo volvieran a facturar un “Hollywood Town Hall” o “Tomorrow the green grass”. No se trata de eso, lo que si se desprende de las nuevas canciones, es que dando forma a un trabajo de muy buena calidad, se hecha en falta ese “toque” que les hacía rozar en muchas ocasiones la excelencia.

Por decirlo de un manera genérica y muy a grandes trazos, con el riesgo que ello conlleva, The Jayhawks siempre han sido la suma del talento de Louris y Olson, aportando uno la sensibilidad pop rock y otro un sonido más tradicional. Ahora, tras la carreras en solitario de ambos y el liderato exclusivo del primero en la última época, vuelven a juntarse para convertirse en un núcleo único.

Los ingredientes que han hecho de este grupo uno de los más atractivos de los últimos años vuelven a estar claramente presentes. Sólo hace falta escuchar “Hide you colors”, con sus riffs de guitarras perfectamente acompañadas por una amplia instrumentación, las voces conjuntas perfectamente empastadas y el poso melancólico del tema que también cuenta con pinceladas a lo Beatles. “Closer to your side”, más sosegada se desarrolla con fraseos y melodías que pueden llegar a recordar a los Kinks. “She walks in so many ways” es una auténtica joya de pop luminoso a la mejor escuela de The Byrds.

La parte más tradicional, campestre o como se le quiera denominar, llegará de la mano del folk-rock de “Guilder Annie”, el country folk reposado de Pouring rain at dawn” o el sonido algo más oscuro de “Cinnamon love” con ecos de Neil Young también algo presentes en “Stand out in the rain” con un estribillo sombrío de lo más adictivo. A medio camino entre los estilos se encuentra la triste y emocionante, otra vez soberbias las guitarras, “Tiny arrows” o la balada “Mockingbird time”.

El ritmo y la aceleración la pondrán la sorprendente “High water blues”, con un contundente estribillo o “Hey Mr. Man”, igual de potente, aunque con sus cambios de ritmo, y con un aire a los Who por momentos. Ninguna de las dos es de los más destaco del disco.

En resumen, un buen disco, con grandes momentos, que sin embargo deja la sensación de que la magia de la pareja, que por otra parte ya ha escrito su nombre entre las míticas del rock, todavía no ha aparecido con la fuerza con que lo hizo antaño y con la duda de si volverá a hacerlo en algún momento.