4 ene. 2012

"Peace Meal", Carolyn Wonderland


KEPA ARBIZU


Quien piense que el blues en la actualidad pertenece, en el sentido de interpretado, únicamente a los hombres negros, está en un error. De hecho hoy en día son muchas las mujeres, jóvenes, de razas y procedencia variadas, tonalidades dispares, las que están revitalizando el género de manera envidiable.

Varios son los nombres que ejemplarizan esto: Ana Popovic, Deborah Coleman o Candy Kane son algunos de ellos. Alice Wonderland, aunque no por edad ya que lleva en activo desde los 90, perfectamente se puede encuadrar en ese conglomerado.

“Peace Meal” es nuevo disco, editado hace unos meses, rompiendo el silencio de 3 años sin publicar. En él, una de las cosas que más llama la atención son la aparición de nombres ilustres, como Mike Nesmith (Monkees), en labores de coproducción, y la guitarra de Larry Campbell, por ejemplo. Todo ello colabora a dar forma al habitual sonido de esta mujer, basado en el blues pero que lo expande hasta diferentes géneros.

Se trata de un álbum casi dividido al 50 por ciento en temas propios y versiones. Una de ellas, precisamente la que abre el disco, es "What good can drinkin do” de Janis Joplin. Interpretada con solvencia, llama la atención porque precisamente Wonderland ha sido comparada con ella, e incluso nombrada sucesora, con la habitual tendencia de muchos por soltar exageraciones. Aunque eso sí, su tono de voz es verdad que la recuerda en ocasiones.

Otros temas ajenos a los que se acercará será al obvio, por la elección, "Dust my broom”, “Meet in the morning” de Bob Dylan, “Two trains” de Muddy Waters o el “I can tell” de Bo Didley. Todos ellos serán acelerados, oscurecidos o transformados en lo necesario para llevarlos a su terreno.

Pero será en sus creaciones propias donde se note con mayor nitidez la calidad de la guitarrista y cantante. En “Victory of flying” se decanta por un soul-rock trepidante y vibrante al estilo de Ike y Tina Turner. “Only God knows when” transmite un sonido más pantonoso y procedente de Louisiana, como si de una Marcia Ball se tratara. “No exception” es un blues-funk donde da rienda suelta a sus cualidades vocales e incluso en “Usurper” se toamrá la licencia de juguetear con la piscodelia.

“Peace Meal”, a pesar de no estar a la altura de su pedecesor "Miss Understood" por adolecer de cierta consistencia, es un buen ejemplo del buen estado de forma del blues femenino, y en concreto de Carolyn Wonderland, y su portentosa agilidad para, partiendo del blues, llegar a conjugarlo con otros estilos y ser capaz de dar forma a un material personal.