12 abr. 2011

“Here we rest”, Jason Isbell and the 400 unit


KEPA ARBIZU



Jason Isbell lleva desde el 2007 caminando en solitario desde que dejara de formar parte de los magistrales Drive by truckers. Es casi inevitable por lo tanto que por lo menos en sus primeros pasos, el que ahora publica es su tercer disco, sea comparado con el sonido de su ex banda, justo o no, así sucede y eso son palabras mayores y difíciles de lidiar.

Si observásemos los tres discos en orden cronológico a su publicación sería muy fácil ver la evolución que han sufrido o quizás mejor sería decir el asentamiento que su música ha sufrido. Si en todos ellos había buenas canciones, no hay que olvidar el talento que siempre ha demostrado, en cada paso que ha dado se ha establecido con más fuerza y dando un aspecto más rotundo y compensado al conjunto.

Es inevitable ver en sus composiciones, como ya demostró en los Drive by truckers, su influencia del rock americano, y de sus raíces, además de una visión para diseccionar la sociedad norteamericana poniendo la lupa en esos personajes de corazones rotos y sueños frustrados. Todas esas características son innatas de este gran músico y sea cual sea su momento concreto estarán presentes.

“Here we rest” es un disco excepcional, y la consolidación, por lo menos en cuanto a su carrera en solitario se refiere, de las capacidades de Isbell para moverse en el terreno de la música popular americana. Así queda refrendado en los diferentes palos que irá tocando a lo largo de las 11 canciones del álbum.

En un ambiente country se mueve la sobresaliente “Codeine”, repleta de esa mística sobre perdedores apuntalada por el sonido de violines y armónica. “Alabama pines” y “Tour of duty”, ésta con algo más de ritmo, se mueven por los mismos derroteros donde predomina lo acústico. Lo mismo sucede con la emocionante “Save it for sunday” o con “Daisy Mae”, llevada adelante sólo con una guitarra y la voz de Isbell.

“We’ve met” es otro de los momentos más emocionantes del disco y donde se vislumbran los primeros toques soul, en“Heart on a string” se hará patentes del todo, una canción con cotas emotivas al estilo de Ray Lamontagne. El rock americano aparece en “Go it alone” al igual que en “Stopping by”, con un tono dramático similar al que suele imprimir su antigua banda. Sorprendente es la magnífica “Never could believe”, a ritmo de Nueva Orleans con la presencia en espíritu del Professor Longhair y Dr. John.

Estamos ante el trabajo que por fin pone encima de la mesa todo el talento que Isbell había demostrado en su época con Drive by truckers. Ya sea a base de country, soul o rock, su personalísimo universo queda perfectamente reflejado en esta ocasión.