25 dic. 2012

“Buddy & Jim”. Dos maestros del country-rock cabalgan juntos



KEPA ARBIZU

Los apellidos que esconden cada uno de los nombres propios que dan título al disco “Buddy & Jim” son, respectivamente, el de Miller y Lauderdale. Dos músicos, que al margen de consideraciones más técnicas, tienen en común ser, en los últimos años, de los representantes con mayor calidad del sonido americano, a pesar de lo cual siguen siendo perfectos desconocidos para buena parte de los seguidores del rock. 

Pero hay más similitudes entre ambos, y es que en su currículum sobresale la capacidad de trabajar para otros compañeros. El primero, acompañante de figuras del género como Lucinda Wiiliams, Steve Earle o Emmylou Harris, o compositor de éxito para intérpretes ajenos, el otro, son algunas de las labores a las que se han dedicado. A eso hay que sumarle sus carreras individuales que, cada uno a su manera, les han situado como referentes de la música norteamericana. 

Si ya estos dos músicos se han visto en la situación de trabar juntos esporádicamente y recientemente dando forma a un programa de radio, parece que solo fuera cuestión de tiempo que unieran sus fuerzas para dar vida a un álbum íntegro conjunto. Dos carreras que se distinguen por, partiendo de los orígenes del sonido tradicional, llevarlo hasta terrenos personales y siempre sin ningún tipo de corsé estilístico.

Dicha conjunción de personalidades, como era de esperar, da como resultado un álbum que puede ser casi visto como una enciclopedia del género. Pero no solo eso, sino que además lo harán de una forma muy original, superponiendo tanto tonalidades sonoras como ambientes habitualmente diferenciados, pero que aquí se presentan revueltos y con formas llamativas. Al margen, por obvio, de la interesante unión de sus voces que está presente en el desarrollo del disco. 

Precisamente en ese sentido nos encontraremos con temas como “I Lost My Job of Loving You”, en la que interpretan con el desparpajo y la cadencia típica del blues-rock pero en un entorno folk. Esa misma simbiosis de estilos estará muy presente en varios temas, y no será extraño ver aparecer instrumentos característicos del country (guitarra steel, violines..) en construcciones de otros género. Así sucederá en los acercamientos a ambientaciones típicas de Nueva Orleans (pantanosas y oscuras) que realizan en “Vampire Girl” y en su versión del tema de Bobby Charles “South in Nueva Orleans”, o en la adaptación del blues escrito originalmente por Joe Tex “I Want To Do Everything For You”. 

El lado más clásico, entendiendo que el disco en todo momento fluctúa en ambientes tradicionales, llegará de la mano de temas en los que palpita el hillbilly, mezclado con el rockabilly en “The Train that Carried my Gal from Town” o en su modalidad más ortodoxa (“Lonely One In This Town”). El country más profundo e íntimo se desprende de acongojantes composiciones como“That’s No Even Why I Love” o “It Hurts Me”, con esencia a Gram Parsons. También habrá espacio para el rock and roll primitivo, en la onda de Bo Diddley, de “The Wobble”. 

No siempre, aunque parezca extraño en un principio, la unión de dos talentos da un resultado satisfactorio a la altura de lo esperado. Para nada estamos ante un caso así, Buddy Miller y Jim Lauderdale han juntado su visión del rock de raíces y no se han conformado con salir del paso con creaciones “standards”, sino que han dado vida a ritmos primigenios pero tratados de forma sorprendente, un logro en cuanto a originalidad pero sobre todo en cuanto a calidad. 

 Escrito originalmente para: http://www.culturamas.es/blog/2012/12/21/buddy-jim-dos-maestros-del-country-rock-cabalgan-juntos/